Armando González R.. 25 agosto

China produce en su territorio el 65 % de los paneles solares comercializados en el mundo. Otro 10 % lo fabrican empresas de esa nacionalidad instaladas en terceros países. La intervención del gigante industrial hizo caer los precios en un 80 % entre el 2010 y el 2017. La calidad tecnológica está a la altura de cualquier otra y la innovación, no solo del material empleado para aprovechar la energía solar, sino también de las oportunidades para su instalación, son impresionantes.

La industria china experimenta con paneles capaces de resistir el tráfico de vehículos para instalarlos en la superficie de las carreteras. Como de todas formas existen para facilitar la circulación, el uso adicional no tendría costo alguno. En lugar de invertir en terrenos para emplazar grandes “granjas” de generación fotovoltaica, la red vial supliría el espacio y, según los desarrolladores, podría ganar en durabilidad y estética. Quizá en esos experimentos estén las futuras fuentes energéticas del alumbrado público y otros servicios.

Costa Rica está ante una extraordinaria oportunidad para sacar ventaja de las nuevas condiciones del mercado y de su situación geográfica privilegiada para la generación de energía solar

En procura de superficies amplias y baratas, los tecnólogos chinos también desarrollan paneles flotantes, capaces de capturar energía solar desde la superficie de un lago o una represa, sin condenar grandes extensiones de tierras útiles para la agricultura u otros usos.

Tanto es el éxito de la industria solar china que la red de distribución resulta insuficiente y muchos proyectos dejan de ejecutarse porque la distancia entre su emplazamiento y el lugar donde existe la demanda es demasiada para ofrecer la rentabilidad necesaria.

Ese mismo éxito motivó a los rigurosos planificadores de la economía y la industria a replantear las metas del 2018 por temor a una sobreoferta. El país, dicen sus autoridades, pondrá freno temporal al desarrollo de la energía solar salvo en el caso de proyectos directamente relacionados con la lucha contra la pobreza. En consecuencia, los precios de los paneles solares podrían caer abruptamente, este año y el entrante, hasta en un 35 %, dicen los analistas de Bloomberg New Energy Finance. Para el 2019, los expertos prevén una caída adicional de entre un 10 % y un 15 %.

Costa Rica está ante una extraordinaria oportunidad para sacar ventaja de las nuevas condiciones del mercado y de su situación geográfica privilegiada para la generación de energía solar. Ojalá nos decidamos a aprovecharla. La recuperación de la inversión, de por sí rápida, será fantástica tras la caída de los precios. Eso sin mencionar los beneficios ambientales.

Armando González es editor general del Grupo Nación y director de La Nación.