Columnistas

Entre líneas: Lapas cautivas

No eximo a los ladrones de nidos, ni por ignorancia ni por pobreza, pero coincido en reservar la más severa condena para los compradores.

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Ver a una o varias parejas de lapas partir el cielo con sus colores, comenzando por un rojo reacio a la comparación, es una experiencia estética extraordinaria. En tierra, la sensibilidad más basta no puede dejar de conmoverse ante los árboles cuajados de ejemplares de la misma especie a lo largo del Pacífico central.








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