Armando González R.. Hace 5 días

La Asamblea de Trabajadores del Banco Popular y la Unión Costarricense de Cámaras y Asociaciones del Sector Privado (Uccaep) en breve señalarán al país la salida de la crisis fiscal, cuya gravedad se intensifica a paso acelerado. Ese fue el compromiso contraído el jueves cuando rechazaron participar en el diálogo convocado por el gobierno y el presidente del Poder Legislativo.

Prefirieron continuar las conversaciones entabladas entre ellos, ayunas de plazo, con objetivos difusos y sin preocupaciones metodológicas. José Álvaro Jenkins, presidente de la Uccaep, dejó claro su desinterés por ese último aspecto el miércoles, cuando expresó dudas sobre la propuesta de diálogo que, según dijo, todavía desconocía.

El dirigente empresarial manifestó preocupación, como lo hicieron otros sectores, por el número de representantes de cada uno en la mesa de diálogo. Las cláusulas de escape incorporadas a la propuesta y sus garantías de solidez técnica pasaron a segundo plano frente al conteo de sillas.

En el “diálogo multisectorial” convocado por la Asamblea de Trabajadores, al parecer no se plantea el problema, aunque tampoco existe la rigurosidad técnica de un equipo consultor de alto nivel. Tan satisfecha está la Uccaep con la dinámica de ese foro que invierte los papeles y convoca al gobierno a unírsele.

La Asamblea de Trabajadores tiene amplísima experiencia en materia de disputas, intervenciones, demandas y contrademandas. El Banco vive de las contribuciones forzosas de los trabajadores, a quienes paga míseras tasas de interés. Está lejos de ser una institución financiera modelo, pero de su seno saldrá, con ayuda de la Uccaep, la solución de nuestros complejos dilemas fiscales.

No podemos esperar menos. Es preciso fijar el momento en la memoria y a la vuelta de pocas semanas preguntar por la fórmula para “lograr una mejora permanente de por lo menos 2,5 puntos porcentuales del PIB en el déficit primario del Gobierno Central y una disminución a corto plazo del monto de la deuda pública (de unos 8 puntos porcentuales del PIB), mediante una mezcla de acciones de ingresos, gastos y gestión del endeudamiento público, para evitar que el Estado caiga en una cesación de pagos”.

Esa era la meta del diálogo convocado por los poderes Ejecutivo y Legislativo. Seguramente será el piso de las conversaciones en el Banco Popular, de donde también saldrán los medios para asegurar el éxito político de las propuestas, sin duda más equilibradas y eficaces.

agonzalez@nacion.com