Jorge Vargas Cullell.   17 julio

¿Para qué nos sirven las pirámides de Egipto, piedra vencida por el tiempo?

Fueron construidas con la sangre y vidas de esclavos.

¿Para qué nos sirven los antiguos budas de Bāmiyān, inmensas rocas inertes?

Fueron tallados por infieles.

¿Para qué nos sirve la capilla Sixtina, oda al lujo vaticano?

Fue obra de un pintor homosexual.

¿Para qué nos sirve el Templo Mayor de Teotihuacán?

Casa de sacerdotes paganos ávidos de sangre.

¿Para qué nos sirve la torre Eiffel, amasijo de hierro e insolencia modernista?

Fue financiada por colonialistas que expoliaron el mundo.

¿Para qué?

No sirven para comer, dormir, beber.

No sirven.

Hicieron bien en dejar que las pirámides se arruinaran.

Hicieron bien en dinamitar los budas.

Y el Partenón también.

Hicieron bien en destruir el Templo Mayor.

Hicieron bien.

¿Acaso hace falta la Biblioteca de Alejandría, pasto del fuego?

¿O la bombardeada Alepo, ciudad diez veces milenaria?

¿O los libros quemados en la Alemania nazi?

¿Quién conoce a Hipatia, hereje que decía hacer ciencia?

Podemos vivir sin ellos.

Y amar.

Y ser devotos.

Piadosos.

¿Para qué sirve el Teatro Nacional?

El autor es sociólogo.