Enfoque: Varguitas pitoniso

Lo más probable será un verdadero picadillo en la Asamblea: todos con puchitos de diputados.

Hoy le haré competencia a Madame Gandahara y a Minor Khayyan, astrólogos que todo lo saben y ven. Sin embargo, no me meteré en la torta de predecir quién va a ganar la elección presidencial. Mis poderes son limitados.

A poco del Día E, solo sé que una buena parte del electorado está reservando su decisión para el final, anda en una pura cambiadera y, en consecuencia, cualquier liebre aún puede saltar. O sea, lo más probable es que quién sabe.

Pero sí me mojo con tres predicciones: aunque no tengo la menor idea de cuántos diputados logrará cada partido, digo que la próxima Asamblea Legislativa será todavía más fragmentada que la actual; segundo, que la distribución de las curules entre partidos no reflejará muy bien la distribución del voto popular; y, tercero, que habrá mucho ruido, pues en no pocos casos la diferencia entre resultar electo diputado o no, será cuestión de pocos votos.

¿Por qué? A menos de 15 días, la mitad de las personas no sabe por quién votará para diputado, ningún partido está llegando al 25 % de intención de voto y al menos una cuarta parte de la gente “quebrará” su voto.

Hoy, los partidos son agrupaciones de tamaño mediano y pequeño, cuyos apoyos electorales apenas les alcanza para elegir pocos diputados en cada provincia, pero no más. Por eso, lo más probable es un verdadero picadillo en la Asamblea: todos con puchitos de diputados.

Cuando hay mucha dispersión del voto, ningún sistema electoral del mundo logra traducir fielmente los votos en curules. Les cuesta traducir el 25 % de los votos en el 25 % de los puestos elegibles, o algo cercano.

El nuestro no escapa a este problema: debido a nuestras matemáticas electorales, que no puedo explicar aquí, solo pocas curules se asignarán de manera directa, por cociente o cuota lograda; la mayoría se asignará por residuo, como resultado de sumas y restas de votos, a partir de la votación de cada partido.

Cuando eso ocurre, es probable que un partido con el doble de votos que otro, elija el mismo número de diputados; o que dos partidos con votación similar, uno quede con las manos vacías y otro no.

Los desfavorecidos gritarán foul, impugnarán votos, solicitarán recuentos. Los favorecidos defenderán sus votos a capa y espada.

Los que quieran saber cómo funciona nuestro sistema, les recomiendo “Ojo al Voto” (www.ojoalvoto.com/documentos/sabes-se-escogen-diputados-costa-rica).

vargascullell@icloud.com

El autor es politólogo.

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