Jorge Vargas Cullell. 2 enero

Pues sí, señoras y señores, terminó el año, hoy es 3 de enero y, contra todo pronóstico, el mundo no se acabó, que yo sepa, y nadie nos ha comunicado lo contrario, sigue ahí, igual de jodido que antes. Tres días es poco tiempo.

O eso creía yo. A veces tres días son suficientes para cambiar el mundo. Recuerdo el relato de John Reed, Diez días que conmovieron al mundo, acerca de la revolución de octubre de 1918 en Rusia, que terminó en la instauración de la Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas, un evento definitorio del siglo XX.

No quiero trazar paralelismos con la actualidad. Nada tan trascendental ha pasado. O por lo menos, no me he dado cuenta de ello. Simplemente, quería hacer notar que, en ocasiones, pasan tantas cosas en pocas horas que el curso de la historia se tuerce.

Entre el jueves 20 y el sábado 22 de diciembre se concentraron tres acontecimientos que tienen sacudido al mundo. Primero, el presidente estadounidense, Donald Trump, anunció sorpresivamente la retirada de su país de Siria, lo cual ha complicado, aún más, la guerra en Oriente Próximo. Rusia, Turquía e Irán tienen ahora campo libre en el Levante, Israel ve su posición desestabilizada y los terroristas del Estado Islámico se libraron de su destrucción completa. A raíz de esta intempestiva decisión, renunció el ministro de Defensa de Trump, lo que a su vez ha debilitado el liderazgo internacional de los EE. UU.

Segundo, el viernes 21 de diciembre, la Casa Blanca se echó para atrás de un acuerdo al que habían llegado líderes republicanos y demócratas en el Senado para aprobar recursos presupuestarios que permitían mantener funcionando una gran parte de las instituciones del gobierno federal. Trump, luego de muchos vaivenes, endureció su posición y dijo que si no le financian un muro en la frontera sur, prefería mantener cerrado el gobierno. Con eso, recrudeció la crisis política interna en Estados Unidos.

Tercero, la Bolsa de Valores de Nueva York, que venía teniendo la peor semana en mucho rato, terminó de hundirse luego de que el ministro de Finanzas llamara a los principales banqueros para ver si estaban en buena posición financiera. Mientras tanto, el presidente Trump criticaba duramente a la Reserva Federal (Banco Central) por sus políticas. Incertidumbre económica gratuita.

Todo ocurrió en 72 horas que desestabilizaron el mundo. ¿Qué irá a pasar? No sé, pero vaya manera de empezar el 2019.