Jorge Vargas Cullell. 29 agosto

¡Qué difícil es poner el cobro electrónico en autobuses! Que se pueda pagar con una misma tarjeta uno o varios buses a lo largo de un mismo día, una semana, un mes o más.

Dificilísimo: ¿Ustedes saben lo complicado que es hacer cosas que ya existen en muchos países del mundo desde hace muchos años para facilidad de los usuarios y mejora de la calidad del servicio?

¿Es que somos tan insufriblemente inútiles como para que, luego de veinte años de estar hablando de que viene el cobro electrónico, no hayamos podido implantarlo?

Por dicha hace unos diez mil años alguien inventó la rueda, muy largo de aquí, y que, para usarla, no hubo que pedir permiso a nadie. Si hubiese dependido de los autobuseros ticos y del Ministerio de Obras Públicas y Transportes, estaríamos todavía en la fase de pruebas piloto.

Las noticias sobre la inminente adopción de la rueda serían como las del cobro electrónico en buses. Sustituyendo palabras, dirían algo así como: “Ni carros, ni coches, ni tráileres… A un año de dejar el gobierno, las promesas …en cuanto al uso de la rueda están muy lejos de cumplirse” (La República, 9/5/2017).

O como estas otras: “El 2018 será el año en que se terminen de ajustar los detalles técnicos del proyecto” (El Financiero, 17/1/2018). Y: “Las autoridades esperan tener el diseño del sistema listo para el primer mes del… (2020) para, posteriormente, concluir con la producción…de ruedas… para empezar a aplicarlas (sic) a finales del mismo año o inicios del 2021” (NCR, 6/8/2019).

Puse en itálica las palabras que cambié para los propósitos del tema de hoy.

Entonces, ¿qué? ¿Es que somos tan insufriblemente inútiles como para que, luego de veinte años de estar hablando de que viene el cobro electrónico, no hayamos podido implantarlo? Veinte años no es nada, dice el tango de Gardel.

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Enfoque: Expectativas

Lo pongo así: la situación indica una gran incapacidad colectiva, típica del ámbito de la política sobre transporte público, pero no se origina en el hecho de que todos, o la mayor parte, de los involucrados sean unos inútiles. ¡Qué va! Hay cada alagartado.

Es el resultado de una combinación de factores: resistencias de los gremios de transportistas, renuentes a que se conozcan los ingresos reales de sus empresas; e intereses en juego por las comisiones que puedan ganar distintas entidades según la tecnología empleada. Y, sí, también hay algún tonto inútil en el coctel.

Ahora, se afirma que en el 2021 vamos sí o sí con el cobro electrónico y busero que incumpla pierde la concesión. Veremos…

El autor es sociólogo.