Jorge Guardia. 6 agosto

Algunos colegas se alegraron por la reducción de las tasas de interés de la Fed. Yo, apenas sonreí. Es cierto, las redujo 25 puntos base (de 2,50 % a 2,25 %), pero no prometió, como esperaban, el inicio de una trayectoria a la baja.

Jerome Powell, al responder preguntas sobre el significado del movimiento, dijo: “Es un ajuste en medio de un ciclo económico”. Los presentes en la conferencia de prensa se quedaron en ascuas. Entonces, repreguntaron si cabe esperar nuevas reducciones. Powell no dijo que sí, ni que no: dependerá de la evolución de la economía. Si los riesgos de desaceleración se materializan, efectuarán nuevas reducciones; si no, no.

Eso nos lleva a investigar cuáles fueron las razones de la Fed. Citó varias: la ralentización de la economía mundial, bajas tasas de inversión privada y la incertidumbre asociada con la guerra comercial entre China y EE. UU. Aparte de eso –agregó– la economía marcha bien: crecimiento positivo en términos reales (2,2 %), bajo desempleo (3,7 %) y altos índices de confianza del consumidor. Pero, por esas y otras razones, dos miembros del Comité Federal de Mercado Abierto votaron en contra y dieron la señal de que no había unanimidad.

La discusión de fondo es si la Fed tendrá mucho margen para seguir bajando tasas y, aunque lo tuviera, si abaratar el costo del dinero compensa la incertidumbre originada fuera de su ámbito de acción. Como advirtió Catherine Mann, economista jefa de Citigroup Inc., “el verdadero problema de la economía global es la incertidumbre comercial y la política monetaria no está bien equipada para resolverlo”. Eso nos lleva a aterrizar en Costa Rica. ¿Puede el Central contrarrestar la incertidumbre creada en otras sedes?

Pienso que ningún banco central hace milagros ni cura todos los males. Si la desconfianza tiene otras causas (fiscal, incertidumbre empresarial), es poco lo que puede hacer sin arriesgar la estabilidad. Sustituir al ministro de la Presidencia, cuya filosofía económica pro empresa privada era bien conocida, por otro de pensamiento distinto (típicamente PAC) podría marcar el inicio del fin del cuarteto económico inicial. Ya solo quedan dos. ¿Quién será el próximo (o la próxima) en salir? ¿Está el gobierno empezando a ceder a las presiones de entes y gremios opuestos a la regla fiscal? Sería mejor atacar esas causas, más puntuales y peligrosas, que descansar solo en una política monetaria laxa.

El autor es abogado y economista.