Jorge Guardia. 11 febrero

Alexandria Ocasio-Cortez lleva pólvora en las venas: inteligente, elocuente, preparada, rebelde, socialista, apasionada en lo que dice y hace es, además, extraordinariamente atractiva, como una flor. En la poesía de Baudelaire sería la nueva fleur du mal del Partido Demócrata. ¿Lo llevará a la gloria o a la tumba en el 2020?

Su altivo porte, labios de grana, tez morena y ojos negros de penetrante mirada, no revelan su origen humilde. Hija de migrantes latinos, criada en el Bronx —el barrio más pobre de Nueva York— conoció la escasez en su niñez, pero tenía talento. Entonces, parientes acomodados la albergaron para darle oportunidad de asistir a mejores escuelas. Estudió en Boston y se graduó en Economía y Relaciones Internacionales, disciplinas que fraguaron su ambiciosa carrera política.

Su ideología la resume un video difundido en la campaña contra Crowley: “Esta lucha es entre la plata y el pueblo”

De estudiante universitaria, fue reclutada por Ted Kennedy (los Kennedy siempre escogieron asistentes hermosas y talentosas) y, luego, por Bernie Sanders. Elegida en noviembre por abrumadora mayoría es, a sus 29 años, la diputada más joven. Opaca a Nancy Pelosi —the democratic faded rose— en más de un sentido. Es cuestión de tiempo para sustituirla y, quizás, arrastrar su partido al socialismo.

Su ideología la resume un video difundido en la campaña contra Crowley: “Esta lucha es entre la plata y el pueblo”. Propone educación gratuita a todo nivel, vivienda como derecho humano, salud gratis para todos, trabajos garantizados y fronteras abiertas a la migración. Lanzó una nueva cruzada ecológica (Green New Deal) para forzar la salida de vehículos y otros propulsados por combustibles fósiles y, para financiar sus aventuras, propone elevar al 70 % el impuesto sobre la renta a las personas con ingresos mayores a $10 millones. La muerte prematura del capitalismo y el sueño americano.

Los republicanos, felices (nuevas armas de contraste político); los demócratas convencionales, con el pelo erizado (temen que su plataforma populista genere nuevos fracasos electorales al repeler a votantes más mesurados). Pero ella, orgullosa, los desdeña. Disfruta de ser la personificación actual de la poesía rebelde de Baudelaire: Les fleurs du mal. Stephen Akey dijo que el poeta fue un “dandy, rebelde y enfant terrible”. Sartre fue más aún duro: “Un menor eterno, adolescente de mediana edad que vivió en constante estado de rabia y odio”. Como rima el dicho: socialista en la juventud, conservadora después. ¿Madurará algún día Ocasio-Cortez?

El autor es economista y abogado.