Jorge Guardia.   18 marzo

¿Cómo caracterizar el momento actual de la economía costarricense? Se percibe, sin duda, un nuevo aire de estabilidad. Hay quietud en las principales variables financieras, lo cual nos permite respirar con tranquilidad. ¿Se mantendrá? ¿Será suficiente? Esa es otra historia. Disfrutemos, de momento, lo que vemos para los próximos 12 meses.

La inflación está controlada. Todos los índices que miden la variación porcentual de precios lo confirman. El índice de precios al consumidor (IPC) publicado por el INEC revela que, tras un ligero aumento en los últimos meses del 2018, en febrero volvió a bajar para ubicar la cifra interanual en un 1,7 %, por debajo del límite inferior de la banda (2 %). La inflación subyacente alcanzó un 2,2 % a febrero.

La expansión del crédito es moderada; la del gasto público, también, y, por tanto, la demanda agregada no presiona los precios y no habrá malas noticias en los próximos 12 meses. Sin embargo, según el último informe del Banco Central, y esto sí es novedoso, “la brecha del producto tendió a ubicarse en torno a cero en el último trimestre del 2018”, lo cual significa que no habrá mucho espacio para una política monetaria expansiva. No podrán bajar artificialmente las tasas de interés sin atizar la inflación.

El tipo de cambio, a su vez, entró en una nueva fase de estabilidad. Tras el último remezón causado por el hoyo presupuestario, el conspicuo “ruido” creado por Hacienda para presionar por la reforma fiscal (a un costo de $1.000 millones de reservas del BCCR) y los claros movimientos especulativos, las cotizaciones vuelven a su normalidad. Tras alcanzar un máximo de ¢630 por $1, el tipo de cambio se ubica ahora por debajo de ¢600 y las reservas netas prácticamente se recuperaron.

Las crisis fiscales no asustan (si el gobierno no tiene plata, que no gaste); las cambiarias, sí. No hay razón, entonces, para atemorizarse. Mientras las tasas de interés sigan elevadas, comprimido el crédito privado y moderado el crecimiento del PIB, no veo al tipo de cambio dispararse. El FMI consideró que el tipo de cambio estaba en un nivel de equilibrio y, si se aprueba una emisión de eurobonos, las cotizaciones podrían descender.

Seguiremos respirando estabilidad, al menos en el 2019 y, quizás, un tiempo más. Pero –siempre hay peros en economía– la estabilidad no basta. En los frentes del crecimiento, desempleo y equidad, las noticias no son tan buenas. Sobre eso volveremos en otra oportunidad.

El autor es abogado y economista.