Jorge Guardia. 4 marzo

Las recomendaciones de la reciente misión del Fondo Monetario Internacional (FMI) para enfrentar el problema fiscal provocaron gran desencanto.

Suscitó tres interrogantes: 1) ¿Cómo valorar el ajuste fiscal aprobado por el gobierno y la Asamblea? ¿Habrá suficiente voluntad política para completar el ajuste mediante reducción y racionalización de gastos o prevalecerá la nueva presión para seguir financiando el déficit con impuestos adicionales y endeudamiento externo? ¿Hay otras formas alternativas de ajuste fiscal con menor efecto recesivo?

Para el FMI, la reforma inicial fue insuficiente. Se queda corta. En eso coincidimos todos, incluidos las calificadoras de riesgo –Moody’s, Fitch Ratings y Standard & Poor’s– y otros economistas locales. Yo interpreto, además, que tiene muchas reservas sobre si la reducción de gastos pendiente se pueda (o quiera) hacer y, por eso, quiere ir a lo seguro: “La reforma fiscal es un paso crítico para la sostenibilidad fiscal, pero es fundamental implementarla en su totalidad y de forma oportuna”. Su duda es razonable; motivó a las calificadoras a bajar la nota, aun después de aprobado el plan fiscal.

¿Qué propone para completar el ajuste? Desafortunadamente, más impuestos y financiamiento externo. Está persuadido (o lo persuadieron) de que ya no se puede hacer ningún corte adicional. Yo creo que imponer nuevas cargas en una economía en declive y con alto desempleo sería un error. Las cámaras empresariales se sacudieron, pues piensan, con razón, que ya la tributación se endureció lo suficiente, que el efecto recesivo en la demanda de consumo e inversión (y, por tanto, en sus ventas) aún no se ha sentido a plenitud y ahora le toca el turno al gobierno ajustarse.

¿Hay opciones con menores efectos recesivos? Sí. Estudios del propio FMI recomiendan recortar gastos en vez de subir impuestos para suavizar los efectos recesivos del ajuste (http://www.palgrave-journals.com/imfer/journal/v61/n2/pdf/imfer201212a.pdf). La clave está en generar confianza. Si el sector productivo nota el esfuerzo, invertirá con tranquilidad. Paradójicamente, la misión dice ahora que incrementar impuestos generaría esa confianza. Yo no lo veo así. Pero, en todo caso, varios diputados expresaron su justificada inclinación a no precipitarse a endeudar ni gravar más al país sin tener garantías suficientes (condiciones) de que el gobierno, al final, hará bien su tarea. Ellos tendrán la última palabra.

El autor es abogado y economista.