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Elecciones en Colombia y tendencias latinoamericanas

En los Congresos hay cada vez más partidos y en un gran número de casos los presidentes no tienen mayoría propia, lo que dificulta ponerse de acuerdo y gobernar

El domingo 13 de marzo se celebraron en Colombia las elecciones legislativas y las consultas interpartidarias presidenciales; elecciones que se enmarcan dentro del súper ciclo electoral 2021-2024 y que tienen gran relevancia en la reconfiguración del tablero político regional.

Colombia es uno de los países más desiguales de la región, y fue uno de los más golpeados económicamente por la pandemia (-7% en el 2020). Llegó a estas elecciones en un ambiente polarizado con elevado descontento social y apatía electoral.

Si bien el gobierno de Iván Duque aprobó ayudas sociales, las cuales, junto con el rebote del 2021 (+10,7% del PIB), amortiguaron parcialmente el impacto negativo de la pandemia, Colombia fue el segundo país con mayor pérdida de ingreso total de América Latina (Cepal, 2022), lo que aumentó el preexistente descontento social evidenciado en multitudinarias protestas durante el período 2019-2021.

Además, el gobierno de Duque es evaluado negativamente por un 73% de los colombianos y el 85% cree que las cosas están empeorando (Invamer, marzo del 2022), el Acuerdo de Paz presenta una implementación incompleta y la violencia social y política ha recrudecido en muchos territorios, donde unos 145 líderes sociales fueron asesinados en el 2021 de acuerdo con un informe del 2022 de la Defensoría del Pueblo.

El claro ganador de la jornada fue Gustavo Petro, exguerrillero del M-19 y exalcalde de Bogotá, quien fue elegido candidato del Pacto Histórico con 4,5 millones de votos.

Su coalición de izquierda radical logró acumular alrededor de 5,7 millones de votos, y superó la participación registrada en las otras coaliciones: la de centro-derecha Equipo por Colombia, con 4 millones de votos, y la de centro-izquierda Centro Esperanza, con solo 2,2 millones.

En estas últimas dos coaliciones, Federico Fico Gutiérrez y Sergio Fajardo resultaron vencedores, respectivamente. A ellos se sumarán otros 7 candidatos que van por movimientos que no tuvieron consultas.

Los resultados tienen de momento a Petro —quien lidera todas las encuestas— como principal candidato. Su misión en estos dos meses será ampliar su base electoral y formar alianzas con sectores liberales y progresistas de centro para intentar ganar en la primera vuelta (el 29 de mayo) y evitar el balotaje.

Por otro lado, la centro-derecha presenta varios candidatos, pero Fico Gutiérrez, exalcalde de Medellín, aparece como la mejor opción para intentar unificar al fragmentado sector político y competir con Petro.

Las dudas están en que su perfil y mensaje son similares al del actual presidente Duque y no despierta simpatía en un gran sector de la derecha radical.

Por su parte, la coalición de centro-izquierda ha salido muy debilitada, porque si bien Sergio Fajardo es un candidato con experiencia, las disputas en el interior de la coalición minaron su liderazgo, y su votación se redujo sustancialmente.

Quien se imponga en las elecciones presidenciales enfrentará un Congreso fragmentado en 8 grandes bloques, lo que anticipa desafíos en materia de gobernabilidad.

En unas legislativas caracterizadas por la elevada abstención —la participación cayó del 48% en el 2018 al 45% en el 2022—, la coalición de Petro se impuso en el Senado con 19 curules y fue segunda en la Cámara, con 25 asientos (conteo preliminar).

Los partidos tradicionales —Liberal y Conservador— mantienen su relevancia y totalizan 30 senadores y 57 representantes a la Cámara (conteo preliminar). La buena noticia es el aumento en aproximadamente un 9% de la representación femenina en el Congreso.

Las condiciones de competencia y organización electorales presentaron un deterioro significativo. Cabe tener presente que según el Barómetro de las Américas (2021) los colombianos son quienes menos confianza tienen, en toda América, en sus instituciones electorales.

La misión de observación electoral (MOE) registró 1.088 irregularidades y delitos electorales en 213 municipios del país, y los candidatos de distintos partidos han presentado denuncias de mala contabilidad de votos en el escrutinio rápido.

Estas serias deficiencias deben ser corregidas de cara a las elecciones presidenciales de mayo próximo para garantizar un proceso con integridad, credibilidad y legitimidad.

Las cinco tendencias principales que caracterizan el actual súper ciclo electoral latinoamericano estuvieron presentes en las elecciones colombianas.

1. Voto castigo para los oficialismos. Similar a la tendencia regional (en 11 de las 12 últimas elecciones perdió el oficialismo), los aliados del presidente Iván Duque fueron las listas al Congreso más castigadas, a lo que se añade el desgaste sufrido por el expresidente Uribe.

2. La polarización electoral viene en ascenso. La descalificación de los adversarios y sus propuestas afectan el normal contraste de argumentos y complican futuros consensos.

Esta polarización extrema aumenta en escenarios electorales como el colombiano, donde todo parece indicar que la campaña presidencial se disputará nuevamente en los extremos ideológicos, como ocurrió recientemente en Ecuador, Perú y Chile.

3. Mayor fragmentación que complica la gobernabilidad. En las recientes elecciones de Costa Rica se presentaron 25 candidatos, en Perú 18, en Ecuador 16, en Colombia había 15 precandidatos en 3 consultas, y hay otros 7 por sus propios movimientos.

En los Congresos hay cada vez más partidos y en un gran número de casos los presidentes no tienen mayoría propia, lo que dificulta ponerse de acuerdo y gobernar.

4. La segunda vuelta como norma. En Colombia no es fácil ganar en la primera vuelta. Solo Uribe lo consiguió dos veces: en el 2002 y el 2006.

En la región, sin excepción desde el 2021, donde existe la segunda ronda, ha sido necesario ir a un balotaje para definir el presidente, y en dos de las tres últimas elecciones en América del Sur quien ocupó el segundo lugar en la primera vuelta luego ganó el balotaje (Guillermo Lasso en Ecuador y Gabriel Boric en Chile).

5. Nuevo giro a la izquierda. En las últimas seis elecciones presidenciales, desde el 2020, en cuatro se impusieron candidatos de izquierda (Bolivia, Perú, Honduras y Chile), aunque existen diferencias significativas entre ellos.

Las únicas dos excepciones fueron la República Dominicana, donde el vencedor fue Luis Abinader, candidato de centro, y Ecuador, donde triunfó Lasso, de centroderecha.

Queda por definir lo que ocurrirá en el 2022 en Costa Rica, Colombia y Brasil, aunque quienes lideran de momento las encuestas en los dos últimos países, Petro y Lula, son candidatos de izquierda.

@zovatto55

El autor es director regional de IDEA Internacional.

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