Juan José Echeverría B.. 6 febrero, 2019

No conozco personalmente al presidente. Voté por él en la segunda ronda, y desde que asumió el poder he coincidido con él en la gran mayoría de sus decisiones y en la forma de manejar el Estado. Sin embargo, debo disentir de su posición en relación con la tenencia de armas.

O ha sido mal asesorado, o para no discrepar de lo dicho por el ministro de Seguridad, lo que hubiese sido embarazoso, ha respaldado su posición de que solamente debe permitirse un arma inscrita para defensa personal por ciudadano.

Las armas no matan gente. Los hombres lo hacen. De igual manera, los automóviles o motocicletas no matan gente en las carreteras, lo hacen los conductores

Para defender su tesis, el gobierno ha usado como argumento que a mayor número de armas inscritas legalmente, mayor número de homicidios.

Eso no es cierto. No hay país en el mundo donde los ciudadanos tengan más armas que en Suiza y, hasta donde yo sé, la cantidad de homicidios no es especialmente alta en ese país.

El ministro afirmó en televisión que la mayoría de los homicidios se cometen con armas que estuvieron inscritas legalmente. Para reafirmar su tesis, dio una estadística que no conozco, pero que, según su dicho, el 37 % de los homicidios se comete con armas que estuvieron inscritas legalmente. El 37 % no es la mayoría, e incluso últimamente nos hemos enterado de que algunos delincuentes andan con armas de cuerpos policiales.

Analogía. Las armas no matan gente. Los hombres lo hacen. De igual manera, los automóviles o motocicletas no matan gente en las carreteras, lo hacen los conductores. Debe haber estricto control para inscribir un arma y justificación lógica, pero limitar a una sola la tenencia para defensa no es la solución.

Si yo tengo una finca donde necesito un vehículo todoterreno y un transporte de carga para los productos, ¿por qué no puedo tener un automóvil para moverme en la ciudad? Si en un momento me veo obligado a usar legítimamente el arma que tengo inscrita, mientras se desarrolla la investigación del hecho esa arma es decomisada y se me deja durante el tiempo que dure el proceso desarmado.

Así como a los conductores de automóviles y motocicletas se les debe obligar a demostrar su capacidad para conducir y se les debe obligar a cumplir la ley cuando lo hacen, quitarles el vehículo y obligarlos a usar transporte público no es la solución.

Así, también, a quienes pretendan portar armas se les deben exigir todos los requisitos lógicos y, asimismo, se debe ejercer un control eficiente sobre esa posesión, pero la solución no es prohibirles o limitarles el derecho de adquirir armas para su defensa personal.

Podría dar gran cantidad de otros argumentos, pero el espacio no lo permite. En conclusión, la tenencia para defensa personal de tres armas es procedente.

El autor es exministro de Seguridad Pública.