Columnistas

El desafío demográfico

Se está produciendo una ‘feminización’ de las poblaciones, pues la mortalidad masculina es superior

Emili J. Blasco, director del Centro de Asuntos Globales y Estudios Estratégicos de Navarra afirma que el futuro de los países está seriamente condicionado por su estructura poblacional. La perspectiva demográfica condicionará la relación de las grandes potencias y, en última instancia, el propio orden mundial.

El envejecimiento de la población es el resultado de la combinación de un ascenso en la esperanza de vida y una caída en la fecundidad. Estos factores generan una feminización de las poblaciones. La mortalidad masculina es superior porque las mujeres son más longevas.

Cada vez son más los países donde la esperanza de vida supera los 75 años, pero el hambre y las enfermedades infecciosas siguen causando demasiadas muertes. La covid-19 ha tenido un impacto en este sentido. El relevo generacional necesita de dos hijos por mujer. (Costa Rica tiene actualmente una tasa de 1,3).

Los cinco países que tendrán mayor población en el 2050 serán la India, China, Nigeria, Estados Unidos e Indonesia. Los únicos dos países latinoamericanos que les siguen son Brasil y México.

No hay naciones europeas entre los primeros 12 puestos. Europa sigue sufriendo un invierno demográfico a lo que se suman los grandes flujos migratorios que pueden comprometer su cultura. Los hechos económicos y políticos están cada vez más estrechamente relacionados. La geopolítica tiene grandes retos demográficos.

Ana Cristina Dahik Loor, profesora del área de Entorno Político y Social del Instituto Panamericano de Alta Dirección de Empresas, lo califica de metamorfosis social y cultural ante la perspectiva global de un tsunami demográfico, donde el síndrome de la cuna vacía (nacimientos por mujer muy por debajo de la tasa de reemplazo) y el dividendo demográfico no hacen una sociedad sustentable.

Esto ejerce un cambio en las pirámides poblacionales generando un impacto en la productividad (capital social/humano), consumo y fuerza laboral globales. Por otra parte, tiene un impacto en los sistemas de pensiones y seguridad social.

Las personas de 60 años y más se incrementarán hasta el 80 % entre el 2015 y el 2030, en el 2050 habrán triplicado la cantidad. Esto plantea desafíos de índole económica (recursos); de índole jurídica (políticas públicas) y de organización del trabajo (sistemas), explica Dahik. La sostenibilidad de las naciones enteras también afronta grandes retos demográficos.

El papa Francisco, dirigiendo unas palabras al presidente del gobierno italiano, Mario Draghi (cabeza del país con la tasa más baja de natalidad europea), y al Foro de Asociaciones Familiares señaló que sin natalidad no hay futuro y para que el futuro sea bueno hay que poner a las familias en el centro del presente.

Recalcó la importancia de las políticas públicas de largo alcance y con visión de futuro. El crecimiento sostenible depende de las familias y la educación. Una buena familia, según el filósofo español Rafael Alvira, es el arcano (secreto) y la síntesis básica de lo que las diferentes tendencias políticas buscan.

«En la familia somos conservadores, pues deseamos mantenerla, tenemos un motivo para conservar; somos sociales, ya que ahí aprendemos a apreciar a los demás; somos liberales, puesto que cada uno adquiere personalidad propia en ella; somos progresivos, dado que es la institución en crecimiento, y en la que inventamos para ofrecer algo bueno a los demás”, sostiene Alvira. El desafío demográfico es para la familia, y sin esta no hay sociedad posible.

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La autora es administradora de negocios.