Alejandro Delgado Faith.   2 mayo

La pregunta, con seguridad, tiene varias respuestas; no obstante, este 3 de mayo, como todos los años desde 1993, con ocasión de la celebración del Día Mundial de la Libertad de Prensa, es una buena oportunidad para reflexionar sobre su significado en un sistema democrático.

En este sentido, caben varios apuntes o comentarios. El primero de ellos, y él más obvio, es que la prensa libre se ha desarrollado plenamente en las democracias; un hecho no casual.

No existiría prensa libre sin democracia y, mucho menos, es posible pensar en la democracia sin una prensa libre; cualquier otra alternativa es una quimera y da espacio para los abusos de poder y la corrupción. Las experiencias venezolana y nicaragüense dan buena cuenta de ello.

Un segundo apunte es que la libertad de prensa, como elemento esencial del derecho a la libre expresión, debe ser ampliamente garantizada por todo Estado que aspire a consolidar un sistema auténticamente democrático.

Los funcionarios y todos aquellos que participen en actividades públicas deben someterse al escrutinio de quienes contribuyen a sustentar el aparato estatal, y al respecto la prensa cumple una función esencial, si no, de qué otra forma el ciudadano conocerá o podrá inmiscuirse en los asuntos públicos.

La prensa efectúa, en esa labor de informar, la innegable función de ayudar a la formación de opinión pública, ya que, junto con la actividad de mera propagación de información, coexiste la de opinión, por medio de la cual los medios de prensa externan su criterio y permiten que otros den a conocer los suyos, todo lo cual fomenta el debate de ideas.

Expresión sin cortapisas. Las libertades de prensa e información tienen como presupuesto la libertad de expresión. Para afirmar lo anterior, baste con señalar que ella implica la posibilidad de que el sujeto transmita sus pensamientos (ideas, voliciones, sentimientos) sin ninguna restricción.

Comprende la libertad de creación artística o literaria, la libertad de palabra, la libre expresión cinematográfica y también las manifestaciones vertidas por medio de la prensa escrita, la radio y la televisión, como vehículos para la difusión de ideas.

Así también, de la libertad de expresión se infiere el derecho de dar y recibir información y el derecho a la comunicación con propósito diverso, ya sea económico, político, recreativo o profesional, sin que se impongan medidas restrictivas que resulten irrazonables.

La libertad de expresión no solo protege al individuo aislado, sino también las relaciones entre los miembros de la sociedad y, por ello, tiene una gran trascendencia, pues contribuye a la formación de la opinión pública.

Si todo lo anterior es cierto, como efectivamente lo es, es dable aseverar que la libertad de expresión es presupuesto para el ejercicio de otras libertades, porque opera como legitimadora del funcionamiento del sistema democrático y de la eficacia de sus instituciones.

En ese contexto, la prensa libre, como señalé, desempeña el papel esencial de permitir el flujo de las ideas, la información y la opinión.

Fortalecimiento de derechos fundamentales. Solo cuando las personas pueden comunicarse libremente se logran los cambios, por demás necesarios, que todo Estado de derecho requiere.

Por tanto, es condición sine qua non un estricto respeto de las libertades individuales, especialmente de la libertad de opinión, de conciencia y de expresión, por parte de los detentadores del poder, y en ese campo la prensa debe ser libre, independiente y sin ningún tipo de censura o coerción para denunciar todo abuso. El resultado será el desarrollo de las instituciones y sus cambios, y, consecuentemente, el fortalecimiento de los derechos fundamentales.

Nuestro país tiene previstas las elecciones presidenciales y legislativas el año entrante, y, como no puede descartarse que se celebren aún en circunstancias de cuarentena y aislamiento social debido a la pandemia, debemos estar claros en que los votantes tienen una necesidad imperiosa de acceder a una variedad de ideas e información para tomar decisiones electorales informadas, tarea en la cual a la prensa le corresponde una labor crucial, sin exagerar el de sostén del sistema.

Es verdad que la prensa, como la propia democracia, es imperfecta y tiene retos y no pocas deudas; sin embargo, sigue siendo fundamental para el funcionamiento de una democracia, motivo de más para acudir a la celebración del día mundial con conciencia de su papel y sin olvidar sus pendientes.

El autor es abogado y magistrado suplente de la Sala Constitucional.