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Crisis de contenedores

La pandemia ha provocado una crisis de contenedores que disparó el costo del transporte marítimo, siendo los consumidores los más afectados, pues se les trasladará esos sobrecostos

La pandemia ha provocado una crisis de contenedores que disparó el costo del transporte marítimo en hasta siete veces, lo que significa importaciones y exportaciones más caras, prolongación de tiempos de entrega y lo más grave, incluso la posibilidad de desabastecimiento.

El fenómeno no se da por escasez física de contenedores, pues antes de la pandemia más bien había una sobreoferta, sino porque los contenedores no están donde tienen que estar por la interrupción de flujos marítimos producto de eventos naturales y cierres de puertos por la pandemia, especialmente en China.

Este país, como fábrica del mundo, cuenta con ocho de los diez puertos más activos y concentra un 25% del comerció global, por lo que el cierre de uno o varios de sus puertos, han provocado cuellos de botella con una reacción en cadena en los flujos globales. Una evidencia más de la gran dependencia mundial con China, pero también con el transporte marítimo que representa un 90% del total.

Al final, estos costos afectarán a los consumidores, a quienes nos trasladarán estos sobrecostos, y muy especialmente a actividades ya fuertemente golpeadas como el comercio, al coincidir este fenómeno con su ventana de mayores ventas, las fiestas de fin de año.

Si el mundo sufre, en Costa Rica la situación es aún más grave para quienes comercian vía Caldera, un puerto que antes de pandemia ya se encontraba colapsado por su capacidad agotada, un reclamo realizado por los usuarios, que cayó en oídos sordos del Incop por valiosos años, hoy perdidos. Finalmente se decidió rescindir el actual contrato, cuya indemnización se deberá estudiar, pero lo cierto es que tomará tres largos años, en el mejor escenario, para lograr un nuevo concesionario, costando la falta de previsión y acción del Incop, pérdidas de $110 millones por año.

La cuenca del Pacífico abre numerosas oportunidades a futuro, pero también la toma de conciencia del peligro de dependencia con China y los efectos de la guerra comercial con Estados Unidos. El «nearshoring» o relocalización nos abre grandes oportunidades, eso sí, para concretarse demandará contar con puertos modernos, eficientes y con costos de mercado, rubro esencial para la competitividad y ausente en la negociación de la concesión de APM Terminals.

nmarin@alvarezymarin.com

La autora es politóloga.