Ronald Matute. 7 febrero

Estamos avisados: un millón de personas sufrirán racionamientos de agua durante la presente estación seca. La falta de lluvia causada por el fenómeno de El Niño obligará a suspender el servicio hasta por 12 horas diarias en algunos lugares.

El Instituto Costarricense de Acueductos y Alcantarillados (AyA) prevé que la medida abarcará enero y junio. Pero, como suele ocurrir en Costa Rica, muchos ni se habrán enterado de la situación y otros esperarán hasta que ya no les llegue agua para prepararse.

¿Qué podemos hacer? Lo básico: evitar el desperdicio.

Entonces vendrán los infaltables reclamos por la falta de información, por la escasa ayuda del Estado y por el “castigo divino” que nos manda la naturaleza. Sin embargo, a esas alturas, ni cantándole cien oraciones a San Isidro ni bailando un mix de la danza de la lluvia recuperaremos el tiempo perdido.

El AyA destinará ¢2.300 millones para llevar agua en cisternas a las comunidades o para adquirir tanques de plástico y ponerlos en escuelas y colegios.

También planea habilitar pozos y brindarles apoyo a los acueductos independientes dada la caída en el caudal de las nacientes que los abastecen.

Muy posiblemente esas medidas no serán suficientes para apaciguar la sed de la población afectada por los racionamientos por lo cual resultará clave que los ciudadanos, en especial quienes no sufrirán cortes, ahorren agua.

¿Qué podemos hacer? Lo básico: evitar el desperdicio. Un estudio elaborado por el AyA, en el 2015, reveló que una familia de cinco miembros gasta a diario el equivalente a dos barriles de agua (405 litros) para lavar platos.

Eso ocurre, básicamente, porque tenemos la mala costumbre de dejar la llave abierta mientras enjabonamos los platos o les quitamos los residuos.

De hecho, según el estudio, la rutina doméstica en la que más agua consumimos es la lavandería, durante la cual consumimos un promedio de 7.000 litros mensuales por hogar.

Luego siguen el uso de los servicios sanitarios (6.700 litros mensuales) y la ducha (4.500 litros mensuales).

Imagine cuánta agua economizaríamos con solo cerrar el grifo y a cuántas personas ayudaríamos a evitar dificultades este verano.

El autor es jefe de Información de La Nación.