Ronald Matute. 28 mayo

La intentona, de última hora, de 26 diputados para frenar la entrada en vigor del matrimonio igualitario resulta sumamente preocupante.

Los legisladores dejaron pasar los 18 meses que la Sala IV les concedió para efectuar los ajustes legales necesarios para hacer posible el matrimonio entre personas del mismo sexo.

En el camino que les falta recorrer, surgirán, sin duda, asuntos controversiales, pero ello no debe convertirse en una excusa para condicionar o boicotear la agenda de reactivación.

Sin juzgar los motivos de esos congresistas, es evidente que no podían oponerse de ninguna forma al fallo de la Corte-IDH.

Ellos lo sabían, al igual que la polarización social que este asunto había originado en el pasado, al punto que lo convirtió en uno de los temas medulares de la pasada campaña electoral.

Resulta llamativo que, con tales antecedentes, pretendieran revivir la polémica precisamente cuando el país debe estar concentrado en la atención de la pandemia y la reactivación económica.

Los diputados han exigido al gobierno, con justificada razón, la presentación de una agenda robusta, profunda y transparente de proyectos para ayudar al país a levantarse.

Pero ¿podrán los legisladores enfocarse en la revisión y mejora de estas necesarias iniciativas si comienzan a prestar atención a los petardos de la precampaña?

La tentación es grande en momentos cuando los rumores sobre nombres “presidenciables” ya recorren los pasillos, salones y oficinas de la Asamblea Legislativa.

Sería imperdonable que las fracciones parlamentarias derrochen el tiempo en luchas partidarias, cuando el momento exige poner a Costa Rica primero.

En los dos años anteriores, esta variopinta camada de diputados ha demostrado ser capaz de generar consensos para aprobar una serie de proyectos fundamentales.

Ojalá no se nos desvíen en los dos años restantes porque las consecuencias de una distracción las pagarán los mismos ciudadanos a quienes ellos juraron representar.

En el camino que les falta recorrer, surgirán, sin duda, asuntos controversiales, pero ello no debe convertirse en una excusa para condicionar o boicotear la agenda de reactivación.

No olvidemos que afrontamos una crisis inédita. Urge que nuestros representantes populares se vacunen contra el virus de la politiquería para honrar la responsabilidad histórica que tienen con la patria.

rmatute@nacion.com

Ronald Matute es jefe de Información de La Nación.