Por: Armando Mayorga.   1 agosto

En octubre de 1997, o sea, hace 21 años, al magistrado Jesús Ramírez Quirós, de 74 años, se le aprobó el derecho a jubilarse. En diciembre del 2012, cuando se le hizo un cálculo del monto de su pensión, este diario informó que podría recibir ¢7,7 millones. Hoy es mucho más. Pero, aun así, con tanto dinero para disfrutar del retiro, el magistrado de más edad rehúsa irse y quiere seguir hasta el 2025, cuando cumplirá 40 años en la Sala Tercera (penal).

Sin embargo, Ramírez debería hacer valer las cinco palabras que pronunció el 21 de febrero del 2001: “Yo quiero servir al país”, y la mejor forma de hacerlo, para contribuir a que la Corte Plena salga de la crisis de cuestionamientos que la desprestigian, es renunciando.

La Corte Plena, que en un año se ha visto envuelta en varios escándalos que minan su transparencia, necesita nuevas caras

Su error al pedir a los diputados la quinta reelección, el año pasado, estuvo en no percibir que su ciclo de vida laboral se agotó. El error de los 28 diputados que le dieron el voto estuvo en cerrar el espacio a profesionales talentosos y mucho más jóvenes que habrán dado una renovada imagen a la Corte Plena.

Ramírez es un caso para estudio. Ha sobrevivido a señalamientos tan fuertes como el hecho por la comisión legislativa sobre narcotráfico, la cual le pidió, el 23 de noviembre de 1988, renunciar por supuestamente haber obstruido una investigación sobre nexos entre un jefe del OIJ y un narco argentino.

No había pasado un año cuando, el 8 de junio de 1989, la Corte Plena (integrada por los 22 magistrados) le dio una “reprensión” por aparentes presiones a la jueza tercera de instrucción Luz María Bolaños, por un caso que tramitaba en contra de un importador de autos. Según él, la Corte “hizo esa reprensión y, posteriormente, la levantó”. Pero no dijo por qué.

Hoy, suspendido dos meses sin goce de salario por una “falta grave”, como fue desestimar la causa por supuesto tráfico de influencias contra dos diputados, su historial vuelve a indicarle que llegó el momento de irse.

La Corte Plena, que en un año se ha visto envuelta en varios escándalos que minan su transparencia, necesita nuevas caras.

Ramírez debe dar el paso hacia afuera, desde ya, para hacerles un gran favor al Poder Judicial y al país.

Armando Mayorga es jefe de Redacción de La Nación.