Ronald Matute. 25 abril

En un afán por ocupar la presidencia del Congreso, las bancadas del Partido Liberación Nacional (PLN) y del Partido Unidad Social Cristiana (PUSC) no deben olvidar la palabra empeñada.

Ambas agrupaciones han venido exigiendo al Poder Ejecutivo proyectos en materia de reactivación económica, gasto público, empleo público y reforma del Estado.

Algunas de esas iniciativas los esperan, a partir del 1.° de mayo, cuando haya cambio de mando en Cuesta de Moras.

Otros proyectos todavía no están en la corriente legislativa, pero podrán ser incluidos y promovidos por quien gane el derecho a reinar en el Castillo Azul.

El problema es que algunas de las reformas, que tocan privilegios laborales y feudos institucionales, se convertirían en un arma de doble filo a la hora de buscar apoyo.

Por un lado, amarrar votos a partir de promesas para congelar esa agenda resultaría contradictorio frente a los cambios que los mismos PLN y PUSC exigen al gobierno.

Por otro, defender ese temario atentaría contra la intención de ambas agrupaciones de distanciarse lo más posible del oficialismo y de catapultarse como líderes de la oposición.

Tal es la encrucijada para liberacionistas y socialcristianos de cara a la elección del próximo Directorio legislativo.

En los siguientes días, veremos si el tira y encoge de la negociación política obliga a estas bancadas a acordar pactos con agrupaciones que no comulgan con las reformas que ellas demandan.

Pero también podría ocurrir que, para evitar descarrilar el tren, liberacionistas y socialcristianos deban resignarse a suscribir un acuerdo entre ellos para repartirse los puestos del Directorio.

No sería descabellado que, en última instancia, alguna de ellas se vea necesitada de aceptar los votos que ahora tanto desprecian del Partido Acción Ciudadana (PAC).

Sin duda, el PLN y el PUSC se verán obligados a ofrecer, aceptar, rechazar, revisar, prometer y hasta olvidar. Al final, veremos en dónde quedan los compromisos y los principios.

Ronald Matute es jefe de Información de La Nación.