Columnistas

Buenos días: Personas de hierro

Los repartidores de comida en bicicleta, que cargan una enorme mochila, van en aumento. Son reflejo de una Costa Rica en la que aumentó la pobreza por el desempleo. Es hora de poner los ojos en ellos para darles mínimas garantías. Su trabajo, que lo es, está por la libre.

Son personas de hierro. Literalmente. Impresiona verlas en la noche, bajo el sol o un aguacero dando pedal para llevar el pedido de comida a una casa o un lugar de trabajo. Quién sabe cuánto pesa la mochila térmica y el contenido que cargan los de Uber Eats, Glovo y otros que hacen ese trabajo en bicicleta, pero son varios kilos que significan esfuerzo físico, sudor, dolor de espalda e incomodidad para recoger y entregar el pedido a tiempo.








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