Ronald Matute. 16 enero

Hace unos meses, la ONU otorgó a Costa Rica el premio Campeón de la Tierra 2019 en reconocimiento por su esfuerzo en pro del ambiente.

La distinción sitúa al país como líder mundial en sostenibilidad, en momentos en que la administración Alvarado impulsa un plan para reducir a cero las emisiones de gases de efecto invernadero en los próximos 30 años.

Toparse con la otra cara de nuestra realidad resulta chocante y, hasta decepcionante, para el viajero que se forma una visión idílica sobre lo que va a encontrar aquí.

Nuestro pequeño territorio se ha ido posicionando como un destino ecoamigable, que recibe elegios en las redes sociales de famosos visitantes como el clan Kardashian o el vocalista Sam Smith. La exposición positiva no acaba allí. El programa Los Simpsons dedicó el año pasado un episodio a un viaje de los personajes a la tierra del “pura vida”. A inicios del año, la astronauta Christina Hammock publicó fotografías que tomó en el espacio del Pacífico costarricense y la película Jumanji: The Next Level, pintó al país como un paraíso.

Es de esperar que esa promoción favorable genere un efecto dominó, que podría traducirse en la llegada de más turistas, científicos y ambientalistas que quieren conocer nuestras bellezas naturales. Todo eso es muy bueno porque trae divisas e inversión, pero, también, es un desafío en cuanto a los cambios necesarios para parecernos más a lo que decimos ser.

Basta con echar una mirada a barrios, calles, aceras, ríos, parques y espacios públicos para confirmar que el aseo y el ornato no se deciden a tomarse de la mano. Basura, escombros, huecos, malos olores, charrales, excrementos de animales, inseguridad, indigencia, ruido y emisiones también son parte del paisaje cotidiano.

Toparse con la otra cara de nuestra realidad resulta chocante y, hasta decepcionante, para el viajero que se forma una visión idílica sobre lo que va a encontrar aquí. Por ello, además de las políticas para preservar nuestros tesoros, debemos poner mucha atención a los grandes detalles que nos pueden ayudar a consolidarnos como verdaderos “campeones de la Tierra”. Esa es una tarea en la que todos debemos ayudar. Cada día, desde nuestro propio metro cuadrado, podemos hacer cosas diferentes para tener un país limpio, bonito, ordenado y en armonía con la naturaleza. Así, algún día, al fin lleguemos a parecernos a lo que decimos ser.

rmatute@nacion.com

Ronald Matute es jefe de Información de La Nación.