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Buenos días: Mi abuelita diría angurrientos

La palabra ya no es de uso popular, pero sí refleja una conducta muy común en sindicalistas y funcionarios.

Mi abuela decía angurriento cuando escuchaba una historia sobre alguien insaciable, que quería más, más y más.

Este costarriqueñismo alude a una persona codiciosa, egoísta, que todo lo quiere para sí. Viene de angurria, es decir, “avidez, codicia”.

Si mi abuela estuviera con vida y leyera las noticias de hoy, no pararía de calificar de angurrientos a los sindicalistas y jerarcas bien remunerados que quieren engordar más sus salarios en tiempos de vacas flacas para el país.

Me imagino su reacción con titulares como “Corte se eximió de medidas de ahorro de reforma fiscal”, “Corte eleva su gasto en pluses en ¢2.000 millones”, “Universidades buscan cómo evadir ajuste en pago de pluses”, “Acuerdo con sindicatos costaría ¢3.500 millones a CCSS en primer año” o “Pensionados de lujo pagan muy poco por aportes solidarios”.

Todos resumen la ingratitud de quienes quieren que sus salarios y sobresueldos crezcan exponencialmente sin importar que no hay dinero suficiente. Su desconsideración llega al punto de desdeñar que el presupuesto del Gobierno Central para el 2020, por ¢10,5 billones, se financiará en un 48 % con endeudamiento. ¡La mitad es con tarjeta de crédito!

Es más, la angurria no es exclusiva de sindicalistas, sino de jerarcas que, en conflicto de intereses o ético, se recetan para sí, y para el resto (así nadie reclama), beneficios impagables en esta crisis fiscal. Se escudan en la autonomía o la independencia. En la práctica, se declaran seres especiales solo por trabajar para tal poder de la República o tal institución.

Sin embargo, ninguno de esos “seres especiales” promete mejorar servicios o excelencia en servicio al cliente. ¿Clientes? ¿Sabrán que están en deuda con ellos? El Poder Judicial pide más, pero acumula una presa de expedientes que es garantía de justicia a largo plazo. La CCSS tiene listas de espera a años luz (y cuantas más huelgas, más crece el filón). Los sindicatos de educadores quieren más incentivos, pero los resultados académicos reflejan una educación mediocre.

Es mucho el descaro de jerarcas y sindicalistas de mantener privilegios sin dar nada a cambio a los que les pagan los salarios y pluses.

Estoy oyendo a mi abuela decir aquella palabra.

amayorga@nacion.com

Twitter: @armandomayorga

Armando Mayorga es jefe de Redacción de La Nación.

Armando Mayorga

Armando Mayorga

Ingresó a La Nación en 1986. En 1990 pasó a coordinar la sección Nacionales y en 1995 asumió una jefatura de información; desde 2010 es jefe de Redacción. Estudió en la UCR; en la U Latina obtuvo el bachillerato y en la Universidad de Barcelona, España, una maestría en Periodismo.