Armando Mayorga. 13 noviembre

Algunos magistrados y rectores viven en otro país. Ninguno ha interiorizado que la mayoría de los costarricenses estamos hartos de cómo manipulan la “independencia” y “autonomía” con el fin de defender sus privilegios para darse, en sus propias palabras, “gustitos”.

Disculpen esta expresión tan costarricense, pero es que es muy cierta para ustedes: le están jalando el rabo a la ternera. Cada día, sus decisiones para defender sobresueldos y pensiones de lujo aumentan el enojo. El descontento social crece y ustedes son los únicos responsables de lo que suceda.

Ese es el meollo: ustedes están llamados a ser responsables del equilibrio presupuestario y no salir con un “domingo 7”, como el lunes al declararse en contra de la reforma a las pensiones de lujo.

Abusar tanto de la “autonomía” e “independencia” del Poder Judicial y las universidades públicas, como ustedes lo hacen, pone al país en riesgo de descalabro financiero y social.

Ustedes no deben ni pueden abstraerse, antojadizamente, de cumplir el ordenamiento jurídico. Es penoso verlos moldear la “autonomía” según las circunstancias, al punto de creerse cosa aparte dentro del aparato estatal. Es irracional que pretendan manejar el dinero público con autonomía, ajenos a las leyes nacionales e ignorando que las cuentas de Hacienda están en rojo, pues la mitad de los gastos de la República se financian con crédito. La sostenibilidad financiera del país está en veremos, y ustedes no pueden socavarla más mediante el discurso de la “independencia”. Los magistrados de la Sala Constitucional sentenciaron el 23 de noviembre del 2018 que “nuestra carta magna es clara en comprender el principio de equilibrio presupuestario como un eje transversal del ordenamiento jurídico”.

Ese es el meollo: ustedes están llamados a ser responsables del equilibrio presupuestario y no salir con un “domingo 7”, como el lunes al declararse en contra de la reforma a las pensiones de lujo. Decir que con la contribución solidaria no les alcanzará para los “gustitos”, o atreverse a manifestar que los problemas económicos del país son ajenos a la Corte, no tiene nombre.

Aterricen en Costa Rica. Cambien el discurso elitista porque no solo mancillan su credibilidad, sino también las finanzas públicas. No sobra repetirles: con tanto “gustito”, le están jalando el rabo a la ternera.

amayorga@nacion.com

Armando Mayorga es jefe de Redacción de La Nación.