Ronald Matute.   6 junio

Se calcula que los humanos lanzamos al mar 8,5 millones de toneladas de desechos plásticos al año y que en el 2050 habrá más residuos de ese material que peces en los océanos.

La vergonzosa marea de botellas, bolsas, recipientes, tapas, juguetes, piezas, ropa y artefactos ha formado enormes islas en diferentes latitudes del mundo y amenaza con acabar con nuestros recursos marinos antes de lo imaginado. Costa Rica también es responsable de la catástrofe. La Dirección de Salud Ambiental del Ministerio de Salud estima que lanzamos al día 42 toneladas de plástico a las alcantarillas, calles, mares y lotes baldíos.

El plástico es un material cuyas aplicaciones son maravillosas, pero debemos erradicar su uso.

Este tipo de materiales tardan hasta mil años en degradarse. Las consecuencias de su uso desmesurado y de la falta de cultura sobre el adecuado tratamiento nos convertirán en una de las generaciones más odiadas por muchos siglos. La naturaleza ya nos está cobrando. El 19 de marzo, BBC News publicó la impresionante fotografía de una enorme ballena que murió en una playa de Filipinas por los 40 kilos de bolsas de plástico que su estómago no pudo procesar. ¿Cuántos animales más estarán muriendo en las profundidades sin que nos demos cuenta?

La contaminación no solo causa la masacre bajo el agua. En tierra firme, nuestra irresponsable conducta también crea un problema de salud pública mundial. Un estudio liderado en Alemania por los costarricenses María Arias y Keilor Rojas, y otros dos colegas, detectó un potencial riesgo de los microplásticos que resultan del desgaste del plástico que deambula por ríos, lagunas y mares.

La investigación, publicada en el 2018 en la revista Environmental Pollution, concluye que los microplásticos son la guarida perfecta para que bacterias puedan intercambiar genes que las hace más resistentes a los antibióticos. Podría llegar el día cuando algún pez que se atiborró de microplásticos con superbacterias llegue a las pescaderías y, de ahí, a la mesa de hogares o restaurantes.

Ojalá, la humanidad atienda las señales de alerta. El plástico es un material cuyas aplicaciones son maravillosas, pero debemos erradicar su uso. Piense en ello la próxima vez que vaya a poner una botella plástica junto a la basura común.

Ronald Matute es jefe de Información de La Nación.