Armando Mayorga. 9 septiembre

¿Cuántas veces le ha pasado que inicia una videollamada y todo va bien, pero, de pronto, la imagen se congela, la voz se quiebra y la conexión va a brincos y saltos? Así, el enlace a Internet mata la concentración, que se vuelca no al objetivo del encuentro, sino a interpretar qué dicen al otro lado.

Ese problema es común porque los pocos proveedores de Internet fija llegaron a un acuerdo tácito: dar un servicio de Internet asimétrica. La ideal para la productividad es la Internet simétrica.

La simétrica tiene la capacidad de recibir y enviar datos al mismo tiempo y a la misma velocidad. La asimétrica, a la cual estamos condenados, tiene una mayor velocidad para descargar información y otra mucho menor para subirla. Debido a esa lentitud, cuando usted intenta cargar datos a la red, es decir, enviar su imagen y voz, la videollamada es un calvario.

La diferencia entre la velocidad de descarga y carga en Costa Rica es abismal porque la Superintendencia General de Telecomunicaciones (Sutel) está pintada en la pared. Se volcó a recaudar y acumular dinero y olvidó regular a los operadores o evitar la incompetencia.

Un ejemplo del abismo es el contrato de 100 Mbps de descarga que ofrece pobres 5 Mbps de subida. Eso es subdesarrollo tecnológico. Eso resulta de la falta de competencia entre operadores. Lo dijo la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE): el costo de Internet en Costa Rica es mucho más caro que en Francia, Chile, México, España y Estados Unidos por falta de competencia.

Con esas conexiones que ofrecen nuestros proveedores es imposible una comunicación estable para hacer teletrabajo como Dios manda, para educarse a distancia como si se estuviera en el aula, para tener un negocio integral en línea o para guardar archivos grandes en la nube.

Los proveedores están en deuda con los clientes. La Sutel también, pues se caracteriza por volver la cara a los usuarios y dar espacio a las excusas, que sobran, de los operadores.

Los costarricenses pagamos cara la Internet. Por eso, merecemos un servicio de primer mundo, por medio del cual la conexión sea simétrica. Eso redundará en desarrollo tecnológico, social y económico. No más cuentos.

amayorga@nacion.com