Armando Mayorga. 5 diciembre

¿De qué manera benefició la huelga a los 66.000 funcionarios del MEP (80 %) que se ausentaron de escuelas y colegios durante los últimos 88 días? La respuesta está en dos palabras: para nada. Más bien, salen como los grandes perjudicados y los responsables de atentar contra la educación y alimentación de miles de estudiantes.

Durante los 62 días efectivos de clases que se han perdido no les importó los niños de primer grado que están en proceso de aprender a leer y que arrastrarán a segundo grado esa deficiencia

Es evidente que la huelga fue un fracaso porque, si su fin era paralizar la reforma fiscal, fallaron en el intento de torcer los brazos al gobierno, a la mayoría de los diputados e incluso a la Sala IV.

La huelga comenzó fuerte el 10 de setiembre, pero en el camino muchos sindicatos se fueron bajando de ese tren y, al final, los educadores se quedaron descarrilados.

Lo que ganaron fue descrédito porque sus actos erosionaron la muy buena reputación que muchos docentes le habían forjado a su profesión. En los primeros días, en las calles, mostraron la clase de gente que da clases y ejemplo a los niños y adolescentes. La misma sentencia de un juez de Trabajo, en primera instancia, los tachó de violentos, y lo peor de todo es que algunos maestros, en sus perfiles de Facebook, hicieron alarde de lo que son capaces de hacer en los bloqueos.

Ganaron desprestigio porque, sin mayor pena, negaron educación a estudiantes en condición económica vulnerable, pues sus familias carecen del dinero para pagar centros educativos privados.

Durante los 62 días efectivos de clases que se han perdido no les importó los niños de primer grado que están en proceso de aprender a leer y que arrastrarán a segundo grado esa deficiencia. Menos, tuvieron consideración por los escolares que pasan de sexto grado a colegio con una insuficiente preparación. Ni se diga los de bachillerato, quienes aprobaron, pero todos sabemos que salen con grandes lagunas porque de no ser por los puntos que les regaló el MEP, quedarían reprobados.

El Estado de la Educación, en su informe de este año, señaló que el MEP falla en evaluar la vocación de los educadores al reclutarlos. La huelga, confirma que vocación es lo que más falta.

Al menos, otro 20 % de educadores, que han laborado bajo amenaza, ratifican que sí hay personas con amor y pasión por educar.

Armando Mayorga es jefe de Redacción en La Nación.