Ronald Matute. 23 enero

Cada cuatro años, como por arte de magia, cosas fantásticas e insólitas comienzan a ocurrir en algunos cantones conforme se acercan las elecciones municipales.

De repente, las cuadrillas comienzan a chapear, arreglar cunetas, acicalar parques infantiles y hasta tapar el viejo hueco que ya se había convertido en patrimonio de la comunidad.

Un recorrido, con ojo crítico y avispado, es suficiente para detectar en muchos cantones los evidentes fallos de una administración incapaz de atender las necesidades de sus pobladores.

¡Qué cosa tan extraordinaria! Sin duda, es notable el pulso que tiene la maquinaria municipal para despertar de su letargo justo antes de la escogencia de las nuevas autoridades locales.

El interés de reeligirse o de promover personas afines parece ser el elixir, el brebaje misterioso, que está detrás de la sospechosa bocanada que toman los ayuntamientos en esta precisa época.

Es una lástima que ese ánimo de trabajar brille por su ausencia durante el resto del periodo. Imagine los cantones de lujo que tendríamos si la gestión municipal fuera más eficiente y continua.

Pero la triste realidad es que muchos gobiernos locales arrastran serios problemas para cumplir su papel de promotores del desarrollo de sus comunidades y de la calidad de vida del habitante.

Sus deficiencias para ejecutar obras, para hacer contrataciones, para utilizar recursos asignados, para reducir la tramitomanía y hasta para cobrar los impuestos están documentadas en voluminosos informes.

Pero no es necesario rebuscar en los ampos de las instituciones fiscalizadoras para notar estos problemas.

Un recorrido, con ojo crítico y avispado, es suficiente para detectar en muchos cantones los evidentes fallos de una administración incapaz de atender las necesidades de sus pobladores.

Para los comicios municipales del próximo 2 de febrero, 60 de los 81 alcaldes actuales aspiran a reelegirse. Entre ellos, hay cinco que buscan su quinto periodo consecutivo.

¿Merecen tener otra oportunidad? ¿O lo saludable, más bien, será un cambio de mando? ¿Ofrecen las otras agrupaciones soluciones realistas a los problemas de los cantones?

Por eso, antes de acudir a votar, camine por su barrio, hable con los vecinos, busque información sobre los candidatos y trate de escoger la mejor opción para su comunidad. Y, luego, pida cuentas.

rmatute@nacion.com

Ronald Matute es jefe de Información de La Nación.