Ronald Matute. 19 noviembre, 2020

Conforme la ciencia parece acercarse al desarrollo de una vacuna eficaz contra la covid-19, crecen las interrogantes sobre quienes tendrán acceso al crucial tratamiento.

Resulta ingenuo pensar que los 7.700 millones de personas que habitan el planeta recibirán el año próximo las dosis requeridas.

Aunque las farmacéuticas saben que están frente al mayor negocio de su historia, la posibilidad de una producción diluviana está limitada por su capacidad instalada y los controles de calidad.

Entonces, no es descabellado pensar que la aprobación de las primeras vacunas desatará una frenética guerra en la cual el dinero, las influencias y hasta chantajes se usarán para tratar de conseguirlas.

Recordemos las oscuras maniobras utilizadas por algunos gobiernos con tal de apoderarse de cargamentos de mascarillas destinados a otros países.

Emisarios llegaron forrados de dinero a las pistas de los aeropuertos donde se despachaban los dispositivos para convencer a los proveedores de cambiar de cliente.

Si eso ocurrió con las mascarillas, cualquier cosa podría pasar con las vacunas, las cuales van a convertirse en objetos de primerísima necesidad a escala mundial.

Y no cabe duda de que en el arte de acudir a una subasta con billete y garrote las potencias mundiales tienen una notable ventaja sobre el resto de los países.

Costa Rica ha suscrito, hasta el momento, tres convenios internacionales con el fin de asegurarse vacunas para tres millones de habitantes a un precio razonable.

Se trata de acuerdos para acceder a los fármacos que desarrollan la empresa AstraZeneca con la Universidad de Oxford, la farmacéutica Pfizer con biotecnológica BioNTech y la iniciativa Covax.

Nuestras autoridades sanitarias estiman que la campaña de vacunación se realizará en el primer semestre del 2021. Para esa fecha deberán estar muy claras las reglas de juego.

¿Qué criterios definirán a los beneficiarios? ¿Cómo se verificará que las dosis se apliquen realmente a las personas elegidas? ¿Qué pasará si alguien se niega a inyectarse?

Lamentablemente, no todos seremos vacunados el próximo año. Por eso, debemos garantizar transparencia, orden, justicia y razonabilidad a la hora de definir quienes sí y quienes no.

rmatute@nacion.com