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Buenos días: Detengan el relajo

El festín que se han dado, y siguen dándose, con los fondos públicos causa mayor indignación

Durante las últimas décadas, los impuestos que pagan los contribuyentes se han utilizado en el financiamiento de escandalosos privilegios salariales en el sector público.

Muchos de esos beneficios fueron creados para pagar favores políticos o como resultado de chantajes de los sindicatos a cambio de apaciguar huelgas.

Claro, como el dinero no era de ellos, jerarcas y representantes de los trabajadores sacaron el cucharón sopero para servirse suculentos bonos, subsidios y aumentos adicionales.

Sin embargo, como el país atraviesa una crisis fiscal de dimensiones espeluznantes, causa mayor indignación el festín que se han estado dando con los fondos públicos.

La reforma fiscal, aprobada en el 2018, representó un primer esfuerzo serio para tratar de atenuar la creciente presión que generan los pluses laborales sobre las arcas del Estado.

Sin embargo, está claro que la iniciativa se quedó corta, porque las raíces de esta hiedra chupasangre están enroscadas en recovecos muy profundos de leyes y convenciones colectivas.

Muestra de ello son las recientes revelaciones hechas por el periódico La Nación sobre los sueldos de primer mundo que perciben algunos de nuestros alcaldes.

El hecho de que el salario de los alcaldes de San José y Limón sea casi el mismo que el que recibe el de Madrid evidencia los excesos del nuestro sistema de remuneraciones.

Otro indicador de que algo anda mal es que, en plena pandemia, la brecha entre los salarios públicos y privados se agrandó, debido al aumento en las remuneraciones estatales.

En los últimos meses, la Sala Constitucional anuló varios pluses laborales por excesivos o irracionales. Sin embargo, es posible que haya muchos más ocultos en los presupuesto institucionales.

De ahí la necesidad de aprovechar este momento histórico para poner un freno categórico a tanto abuso mediante pluses salariales.

En el Congreso se discute en este momento una reforma al empleo público para ordenar los sueldos públicos y mejorar la evaluación del desempeño de los funcionarios.

Ojalá los diputados no presten oídos a las voces interesadas que pretenden bloquear esa iniciativa y se decidan, de una vez por todas, a frenar este relajo.

rmatute@nacion.com

Ronald Matute

Ronald Matute

Tiene amplia experiencia en la cobertura de temas políticos y sociales. Hasta el 2009 se desempeñó como editor de la sección de Sociedad y Servicios. Es licenciado en Periodismo por la UCR. Recibió el premio de La Nación como "Redactor del año" en 1999.