Ronald Matute. 30 mayo

Preparados o no, los costarricenses comenzaremos a pagar el nuevo impuesto sobre el valor agregado (IVA) a partir del lunes 1.° de julio.

El tributo sustituirá al actual impuesto sobre las ventas de un 13 % y gravará a muchos bienes y servicios que estaban exentos. Se trata de uno de los principales componentes de la reforma tributaria con la cual el gobierno prevé recaudar ¢442.000 millones al año para aplacar el déficit fiscal.

Es innegable que a nadie le gusta pagar impuestos, pero también es irrefutable que Costa Rica necesita el sacrificio de todos para evitar la debacle.

Conociendo nuestra idiosincrasia, sería válido suponer que más de un despistado todavía ignora qué va a pasar y cómo lo afectará el cambio. La buena noticia es que tenemos más de 30 días para tratar de entender qué es el IVA, cuál es su objetivo y qué medidas tomar para suavizar el efecto.

Es innegable que a nadie le gusta pagar impuestos, pero también es irrefutable que Costa Rica necesita el sacrificio de todos para evitar la debacle. Debido a ello, resultaría muy conveniente que los ciudadanos acudan a fuentes de información confiables para comprender los alcances del IVA.

El gravamen está diseñado para tener una cobertura exhaustiva, pero también concede tarifas menores y hasta exoneraciones según el consumo. Así, por ejemplo, comprar ciertos productos en la feria del agricultor, ver películas y series en Netflix, tomar una clase de guitarra, ir al gimnasio o acudir al abogado podrían resultar más caros. Lo mismo ocurrirá con conciertos, juegos de azar, alquileres mayores a ¢648.000 mensuales, servicios de telecomunicaciones o consultas legales.

Servicios como la educación privada, la canasta básica y los pagos de matrícula y materias en las universidades públicas seguirán exentos. Además, los boletos aéreos, las medicinas y los insumos médicos pagarán porcentajes menores al 13 %.

El IVA no se aplicará de una vez a todo; seguirá un proceso escalonado. Resultará estratégico que hogares, negocios y empresas conozcan la letra menuda de la reforma y busquen balances.

¿Será hora de reducir el consumo de electricidad o de agua para evitar el desperdicio y, de paso, aprovechar los beneficios concedidos en la ley para pagar tarifas reducidas? ¿Será hora de restringir los gastos innecesarios o superfluos para compensar el inevitable incremento que sufrirán otros rubros de primera necesidad? Vivimos la cuenta regresiva para el nacimiento del IVA. ¿Está usted preparado?

Ronald Matute es jefe de Información de La Nación.