Ronald Matute. 6 febrero

La Asociación de Profesores de Segunda Enseñanza (APSE) se alzó, por aclamación, con el premio al acto más vergonzoso e irresponsable de la semana.

El galardón se le otorga por pedir a los conserjes que no se presentaran esta semana a limpiar las escuelas y colegios que, a partir del lunes, ocuparán los estudiantes.

En momentos cuando el país afronta el desempleo y la pobreza, no podemos darnos el lujo de que nuestros estudiantes pierdan clases por causa de disparates.

Según el criterio de esta organización, los conserjes tienen derecho a disfrutar el mismo periodo de vacaciones que los docentes y, por tanto, no están obligados a presentarse a trabajar antes del inicio del curso lectivo. Su alegato es incorrecto porque una reciente directriz del MEP aclara que los directores sí tienen la potestad de convocar a dichos trabajadores para ayudar en los preparativos antes del arranque de las lecciones.

Pero, además, el lamentable llamado de la APSE denota falta de consideración hacia miles de alumnos y hacia sus propios agremiados, los educadores. Es evidente que no les interesan. Cuánta cantidad de polvo, humedad e insectos pueden haberse acumulado en las aulas luego de varios meses en que la escoba, el trapeador y el desinfectante brillaron por su ausencia.

Cuánta decepción sentirán los niños que acudirán con ilusión a su primer día de clases al llegar a un lugar sucio, carente de un ambiente propicio para darles la bienvenida. También imagino las caras de desencanto de los padres de familia, después del gran esfuerzo económico que significa para muchos comprar uniformes y útiles escolares en plena cuesta de enero.

Ojalá semejante desatino sea producto de una ocurrencia o de un mal cálculo de la dirigencia de la APSE, y no se esconda bajo sus cimientos la intención de empezar a boicotear el curso lectivo por intereses sindicales. Sería muy triste que este llamado sea parte de una estrategia para probar la capacidad de convocatoria con miras a eventuales luchas contra proyectos que pretenden frenar abusos en las pensiones de lujo y acabar con odiosas brechas salariales en el sector público.

En momentos cuando el país afronta el desempleo y la pobreza, no podemos darnos el lujo de que nuestros estudiantes pierdan clases por causa de disparates, como ocurrió durante la huelga del 2018. Ya basta de perder el tiempo.

rmatute@nacion.com

Ronald Matute es jefe de Información de La Nación.