Por: Armando Mayorga.   29 agosto

A nadie le dan cursos para manejarse en las redes sociales, pero debería ser obligatorio “titularse” antes de presentarse en Facebook, Instagram, Twitter, WhatsApp, YouTube…

Casos recientes, y no tan recientes, han puesto al descubierto cómo la ignorancia de niños, jóvenes, profesionales, políticos, funcionarios y hasta diplomáticos ha puesto en riesgo sus vidas, sus puestos o las empresas o entidades para las cuales trabajan por haber dado un clic sin pensar en las consecuencias.

Tantas malas experiencias deberían llevar al Ministerio de Educación Pública a capacitar a sus docentes para que transmitan a sus estudiantes buenas prácticas sobre cómo interactuar en las redes

Al igual que las buenas costumbres se aprenden en la casa, debe ser responsabilidad de los padres enseñar a sus hijos las normas de conducta y los peligros de esos sitios. También, al igual que los buenos hábitos se refuerzan en el aula, es misión de los educadores reafirmar en sus alumnos los códigos para manejarse en las redes sociales.

De hecho, tantas malas experiencias deberían llevar al Ministerio de Educación Pública a capacitar a sus docentes para que transmitan a sus estudiantes buenas prácticas sobre cómo interactuar en las redes, tanto en lo moral como en lo legal, porque, sin duda, el desconocimiento es mayúsculo. Y la distorsión, también, al punto que se llama “amigos” a cuantos seguidores aparecen en Facebook. Allí comienzan los problemas...

Hay quienes escriben o hablan en sus redes sociales como si estuvieran entre amigos y, por ello, no miden las palabras que publican, no cuestionan la foto o el video que postean y, menos aún, se sentarán a pensar que al otro lado alguien hará un “pantallazo” que servirá como prueba ante un juez.

El “amigo” será el mejor enemigo y eso lo tuvieron claro los protagonistas de escándalos en las redes hasta que se enfrentaron a una demanda.

Padres y educadores también deberían ser responsables de enseñar el peligro en que se convierte la combinación de un celular y una red social. Son ya decenas de menores de edad atrapados por abusadores sexuales y, pese a que el OIJ ha revelado estas malas experiencias, ni los menores de edad ni sus padres ni los educadores se sensibilizan para ser más puntuales en el mensaje: “Los amigos no existen en las redes sociales”.

Armando Mayorga es jefe de Redacción de La Nación.