Armando Mayorga. 15 agosto

El acuerdo de jerarcas del gobierno y los sindicatos de la CCSS, para poner fin a la huelga en hospitales y clínicas, es irresponsable.

Primero: viola una ley aprobada por la Asamblea Legislativa, pues, el Poder Ejecutivo autoriza continuar (por lo menos cinco años) pagando sobresueldos en forma porcentual a los empleados de la Caja, cuando la reforma fiscal ordenó en diciembre convertirlos a pagos nominales para reducir el gasto público.

Este gobierno, que dio confianza de querer hacer las cosas con responsabilidad, crea incertidumbre sobre el futuro de las finanzas públicas.

Segundo: es un insulto a los 34 diputados que dieron su voto a la Ley de Fortalecimiento de las Finanzas Públicas (ley fiscal) a sabiendas de que era impopular y que les restaría respaldo entre sus electores.

Tercero: es una serruchada de piso a la ministra de Hacienda, Rocío Aguilar, quien puso su cara en la lucha para convencer a los diputados, y al país, sobre la asfixiante situación de las finanzas públicas.

Cuarto: es una cachetada al resto de los funcionarios, más de 127.000, a los que ya se les convirtió el pago de pluses de porcentual a nominal. Estos pasan a una “segunda clase” sin privilegios.

Quinto: el acuerdo es una irresponsabilidad con los costarricenses porque nadie quería pagar más impuestos, pero los aceptamos a cambio de la reducción del gasto público, sobre todo, en la costosa planilla.

Con ese acuerdo, el gobierno de Carlos Alvarado y la presidencia ejecutiva de Román Macaya mostraron su incapacidad para manejar un conflicto de una minoría de la CCSS (dichosamente, los huelguistas son los menos) a los que eximió de sanciones y les pagarán los días no laborados. Premiados por hacer huelga. Eso es ser manos sueltas con el dinero público.

Además, otro premio: el gobierno se comprometió a presentar un proyecto de ley para mantenerles el pago bisemanal en la CCSS, contrario a lo que ordena la reforma fiscal, que eliminó ese modelo por costoso. El actuar es contradictorio con todo lo que el gobierno pregonó al pedir apoyo para los impuestos e inmoral con el “resto” de los funcionarios que han perdido el pago bisemanal.

Las incoherencias de Cantinflas se quedan cortas con lo que vemos ahora. Con tanto disparate, este gobierno, que dio confianza de querer hacer las cosas con responsabilidad, crea incertidumbre sobre el futuro de las finanzas públicas.

Armando Mayorga es jefe de Redacción de La Nación.