Ronald Matute. 12 septiembre

Con los índices de desempleo más altos del país, la zona sur tiene suficientes motivos para sentirse abandonada. En esa vasta región, que hace tiempo debió ser declarada provincia, 15 de cada 100 personas en edad laboral no encuentran trabajo.

Allí, además, el 32 % de las familias viven en situación de pobreza y cinco de sus seis cantones se encuentran entre los de menor índice de desarrollo social. Con esas lastimeras cifras, no es de extrañar que la preocupación y la incertidumbre sean el pan de cada día en la casa de muchos sureños.

La agroexportación, la pesca, el turismo, el comercio y el transporte de mercadería son, sin duda, actividades que tienen mucho potencial en esa zona.

El notable rezago en infraestructura pública, la escasa inversión privada y la apatía de las autoridades locales crean un paisaje desalentador. La migración, el trabajo informal y hasta las actividades dudosas amenazan con ganar terreno como antídoto contra la desocupación.

Resulta evidente que se quedaron muy cortas las iniciativas de las administraciones pasadas para propiciar el desarrollo en la zona sur. La idea de construir un moderno aeropuerto ya fue engavetada y las principales rutas de acceso reclaman hace tiempo mejoras significativas.

El mismísimo Depósito Libre de Golfito, concebido como un imán para inyectar divisas a la economía local, sufre las consecuencias del desgaste de su modelo de negocio. Sus instalaciones sse ven cada vez más desoladas, mientras las excursiones de compradores prefieren tomar rumbo a Paso Canoas, David o Ciudad de Panamá.

No cabe duda de que la región Brunca demanda ideas innovadoras y disruptivas para romper las pesadas cadenas que impiden su desarrollo. La agroexportación, la pesca, el turismo, el comercio y el transporte de mercadería son, sin duda, actividades que tienen mucho potencial en esa zona.

Sin embargo, para lograr el cambio, es necesario que el Estado desarrolle infraestructura y capacite a los pobladores para brindar servicios y emprender iniciativas. También es indispensable que el sector privado y las entidades financieras se unan para fomentar nuevos proyectos que generen empleo y riqueza.

La zona sur merece mucho más que promesas o planes de papel. Es hora de tenderle la mano antes de que la desesperanza nos cobre una factura muy cara.

Twitter: @RonaldMatute

El autor es jefe de Información de La Nación.