Armando Mayorga. Hace 6 días

Hay decisiones que evidencian un manejo nada austero del dinero en el Banco Popular: salarios en exceso a las jefaturas y crecientes beneficios para los 4.068 empleados y el sindicato. En el banco financiado por los trabajadores nadie quiere socarse la faja.

La nueva cúpula gerencial fue nombrada a la carrera, omitiendo entrevistas o la corroboración de si cumplían los requisitos. Al gerente general se le aprobó un salario de ¢12,9 millones, en desacato a la orden del presidente, Carlos Alvarado, de pagar un máximo de ¢9,5 millones.

El sindicato, el primero en salir a criticar a la costosa nueva cúpula gerencial, tiene techo de vidrio

La Junta Directiva del Banco la integran 7 miembros: 3 nombrados por el gobierno (suspendidos por desobedecer esa directriz) y 4 elegidos por la Asamblea de los Trabajadores, que siguen ahí pese a que la Sugef señaló los vicios en su designación.

El derroche de dinero también toca a esa Junta, pues por cada sesión, dure minutos, una o tres horas, sus miembros cobran una dieta de ¢209.000; unos ¢2,5 millones al mes, como hizo el directivo que mientras estaba en paro llegaba campante a la Directiva para cobrar sus ¢209.000.

Por otro lado, la convención colectiva paga beneficios que la mayoría de los trabajadores del país ni en sueños llegarán a gozar: cesantía de 20 años, 100 % del salario cuando cuando hay incapacidad por enfermedad y anualidades de entre un 2 % y un 5 % por cumplir años en la silla.

Pero hay más: la convención exigida por el Sindicato del Banco Popular prohíbe el despido de los interinos.

El sindicato, el primero en salir a criticar a la costosa nueva cúpula gerencial, tiene techo de vidrio: se aprobó que el Banco le pagará a la cúpula sindical el transporte y viáticos cuando viaje fuera de la Gran Área Metropolitana. ¿Por qué el Banco debe financiar gastos propios de la organización sindical? ¿No es que los trabajadores aportan una cuota para financiar al sindicato? Es un abuso que permitió Geovanny Garro poco antes de dejar la gerencia del Banco.

Esas decisiones preocupan porque encarecen los créditos y las comisiones que cobra el Banco y retratan a una entidad que se distancia de lo popular para caer en manos de una élite de trabajadores.

Armando Mayorga es jefe de Redacción de La Nación.