22 marzo

El llamado inicial para dar clases virtuales nos mueve el piso a los profesores que solo hemos hecho docencia cara a cara, pero en buena hora buscamos información a pesar de nuestros miedos, rápidamente hacemos los ajustes y nos encontramos con los estudiantes a través de alguna plataforma. ¿Sale perfecta la clase? Por supuesto que no, pero al menos lo intentamos, aprendemos de una generación estudiantil que nació con el celular en la mano y nos salimos de la zona de confort. Todo un logro para la burocracia universitaria.

Sin embargo, varias fuerzas internas en las universidades públicas mueven sus voluntades para que los órganos universitarios suspendan las clases virtuales con el fin de tomarse el tiempo para que los docentes nos preparemos sin entender que una, dos, tres semanas serán insuficientes si los mantenemos ese susto de exponernos a una generación que nos supera con doctorado en el mundo virtual.

A la fecha, el único resultado palpable en este semestre incierto, para la UCR, la UNA y el mundo entero, es que yo sigo recibiendo salario sin mayor problema, pero los estudiantes se atrasan en recibir los contenidos para los cuales matricularon el curso.

Alejandro Vargas Johansson, profesor universitario

Apoyo de entidades

El gobierno decretó una serie de medidas que deben acatar los bancos para paliar la crisis económica producto de la pandemia. Insto al presidente, Carlos Alvarado, y a la Asamblea legislativa a recordar que hay entidades financieras que no son bancos, pero también tienen un altísimo potencial para apoyar a sus afiliados endeudados. Me refiero a Caja de ANDE, Junta de Pensiones y Jubilaciones del Magisterio Nacional (Jupema) y la Sociedad de Seguros de Vida del Magisterio Nacional.

La alternativa es cobrar una parte de los créditos pendientes con el dinero que mensualmente hemos acumulado por años y que es urgente en este momento, no después.

Yo prefiero que me den mi dinero ahora que estoy viva y aumentar mi liquidez para ayudar a mi familia. No olviden tampoco que Caja de ANDE es una entidad financiera obligatoria basada en una legislación antigua y represiva. El dinero que se dejan de nuestro salario lo necesitamos ahora más que nunca.

María Isabel Sánchez García, Curridabat

Visita virtual

Debido a que por el coronavirus debe impedirse la visita de familiares a los privados de libertad, sugiero la visita virtual.

Sería oportuno habilitar un espacio en la cárcel con una pantalla o proyector, coordinar la cita entre los familiares y el reo y utilizar Skype u otra plataforma similar. En estos tiempos de modernidad y comunicación, no entiendo cómo no lo han puesto en marcha.

Lo mismo debería considerarse a la hora de dar testimonios en juicios. Los andan paseando en perreras en vez de utilizar salas para la asistencia virtual.

Randall García Chacón, Alajuela

Costosa guerra

La guerra contra el virus trae episodios positivos: baja el número de muertos y heridos en accidentes, así como los hurtos en casas, la venta de droga, la prostitución y los asaltos, pero no los homicidios. Sin embargo, la guerra representa un precio demasiado alto.

Roberto Sisti, San José

Nuevos métodos

Contra la pandemia del coronavirus tenemos que unirnos y colaborar acatando las recomendaciones que las autoridades nos dan. La más seria y urgente es quedarse en casa. Basta con ver las noticias de Europa para entender que de obedecer depende el rumbo que tome el pico del contagio. Está en nuestras manos que el sistema de salud no colapse.

Una de las situaciones que más angustia a cualquiera es saber que tarde o temprano tendrá que salir a abastecerse de comida y medicamentos.

Sugiero a los supermercados que tienen dos accesos en sus parqueos hacer un sistema de distribución rápida de paquetes básicos, como combos de desayuno, de limpieza, de higiene, de verduras, de frutas, etc. La persona ingresará en el auto y pedirá a un dependiente los paquetes necesarios, los paga desde su ventanilla y sale por el otro lado. Es una manera de no exponer innecesariamente a los colaboradores ni al cliente.

La idea la vi en un hospital de España, donde hacen las pruebas de la covid-19 sin salir del vehículo. Es una opción viable que se puede adaptar a muchos comercios y áreas de salud que cuenten con esa infraestructura para evitar que las personas se desplacen caminando. Aprovecho para agradecer a los colaboradores que siguen trabajando por quienes podemos permanecer en casa, sin olvidar la oración como mayor acto de fe.

Ana Catalina Araya Pereira, Tibás

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