3 febrero

La Dirección General de Tributación cuenta con un centro de llamadas, en el cual los usuarios deben esperar de 45 minutos a 2 horas para ser atendidos. Se puede hacer la prueba llamando al 25394000. No es posible que esto suceda en una institución clave.

Harold Hütt Herrera, San José

Pocos votantes

Dado el abstencionismo en las elecciones municipales y la queja del presidente del Tribunal Supremo de Elecciones por ese motivo y por la falta de dinero para organizar la convocatoria, sugiero nivelar, en los comicios nacionales, la cantidad de mesas de acuerdo con el porcentaje de asistencia. En otras palabras, cubrir solo la cantidad de votantes prevista. De esta forma, se reducirían los gastos y las mesas serían suficientes para la gente que siempre cumple con su deber, derecho y privilegio de votar.

Además, deben diseñarse páginas de Internet en las cuales los candidatos hablen de sus planes para conocerlos. Aprovecho para consultar cómo avanza votar directamente por los diputados, y no de forma indirecta por medio de listas establecidas por los partidos.

Randall García Chacón, Alajuela

Recuerdos del mar

Paseaba por la punta en Puntarenas y retrocedí 60 años. Me ubiqué en el mismo lugar de la playa donde me bañaba con mi hermana y mi hermano, quienes físicamente ya no están. Tres meses de vacaciones junto al mar. Nuestro amigo, un pescador artesanal curtido por el sol, nos hablaba del respeto hacia el mar. Sus anécdotas nos encantaban y sus consejos sirvieron para toda la vida, como, por ejemplo, que las corrientes en la playa de Puntarenas circulan de oeste a este, cuando hay marea alta, y de este a oeste, cuando hay marea baja.

Por eso, los accidentes acuáticos en la zona son mínimos, porque los vientos del sur, después de la dos de la tarde, forman en el agua los sombreros blancos. Lo contrario ocurre con los vientos hacia el norte, que no arrastran corrientes marinas y transforman la playa de Puntarenas en una de las más seguras.

El pescador nos enseñó a recoger conchas con un cuchillo y un balde; después, preparábamos un platillo con un arroz exquisito. Aprendimos a remar en una panga en el estero; luego de cruzarlo, sacábamos del manglar chuchecas y pianguas. Pescábamos peces gallo desde la orilla de la playa y la lucha era de horas porque lo sacado se devolvía al mar. Era una forma de tomar conciencia desde muy niños de la necesidad de cuidar el océano.

Albán Rugama Dávila, barrio México

Idea para puentes

Al norte de la capital, nos conectamos con la ruta 32 y, sobre el río Virilla, tenemos un puente y se está construyendo otro a la par. Como somos un país reconocido como defensor de la flora y la fauna, sugiero un nombre para ambas obras: los tucanes.

Carlos Víquez Vargas, Heredia

Carga pesada

Acudí puntualmente como auxiliar electoral a recibir y revisar el material para los comicios municipales del 2 de febrero. No se presentó en la mesa asignada ningún representante de los partidos políticos. Muchos auxiliares nos quejamos de lo pesado del salveque, pues era de casi 40 libras. El traslado fue difícil hasta conseguir transporte público. Me encargué de recogerlo para custodiarlo en la casa y desde entonces tengo un dolor agudo en un lado de la espalda.

El Tribunal Supremo de Elecciones debe reconsiderar la asignación de un monto extra para compensar el pago del transporte público a la casa y, de ahí, al centro de votación, más el gasto en medicamentos para aliviar los dolores musculares. También, conviene cambiarle el nombre tula por salveque.

Jaime Morera Monge, Alajuela

Reforma injusta

No me parece solidario ni razonable el apartado del proyecto de Ley de Reforma para la Equidad, Eficiencia y Sostenibilidad de los Regímenes de Pensiones que propone restablecer la cotización del 9 % para las pensiones administradas por la Dirección Nacional de Pensiones cuando el monto sea inferior a los ¢575.400 mensuales.

Un 4,5 % sería más justo, puesto que a esas jubilaciones se les reduce el 5 % del Seguro de Enfermedad y Maternidad. Una pensión de ¢287.700 (la mitad del tramo propuesto), resultaría en una neta de ¢247.422, cercana a la del mínimo del Régimen de Invalidez, Vejez y Muerte (IVM) de la Caja Costarricense de Seguro Social (CCSS).

Puede ser que la propuesta aminore, aunque no significativamente, el faltante fiscal, pero ocasionaría un trastorno social sustancial, debido a que estamos en un nivel cercano a los montos de subsistencia. Deben prevalecer los criterios humanitarios por sobre los de naturaleza actuarial. Un 4,5 %, o menos, sería más gradual, razonable, solidario y equilibrado.

Carlos E. Córdoba Vargas, Alajuela

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