26 noviembre, 2020

Es necesario que los operadores del tren tomen conciencia de que hay ciudadanos que teletrabajan y celebran reuniones de manera virtual.

A lo largo de la línea del tren, lo cierto es que se han levantado construcciones residenciales y en los cruces del tren con vías públicas es normal, constante y periódico el uso de las pitoretas de forma intermitente o continua. Ese ruido es molesto e interrumpe de forma desagradable las reuniones virtuales.

Harold Quesada Hernández, Curridabat

Mi CCSS, su CCSS

Durante toda mi vida, con nulos padecimientos, oí opiniones encontradas sobre la atención hospitalaria. Pensé, consecuentemente, que al ingresar como paciente iba a enfrentarme a ese marasmo administrativo que en una época como patrono padecí en las oficinas de la CCSS.

En plena pandemia, acudí al inicio de mi tratamiento de un cáncer prostático. Las primeras sonrisas las recibí al desplazarme por ese laberinto de pasadizos del San Juan de Dios. Como todo primerizo, buscando el Departamento de Radioterapia, me perdí y toqué la puerta en una oficina donde una funcionaria sonriente se ofreció a acompañarme.

En cinco minutos de estar en el hospital, todo se convirtió en sonrisas, atenciones, un trato humano indescriptible. Así transcurrieron mis seis meses en el San Juan de Dios como paciente. El profesionalismo de nuestros médicos, asistentes, enfermeros y el personal en general es un apostolado, de una calidad humana de excelencia. Todo eso lo viví desde marzo hasta el 7 de octubre.

Cuando luego entregué mis documentos en la oficina de ingreso del Hospital México, di un documento de más. Me estaba lavando las manos, ya casi en la acera exterior del centro médico, cuando una voz a mi espalda me dijo: “Don Fernando, usted me entregó un documento de más y vengo a devolvérselo”.

Vinieron a mi mente las comparaciones que hacen algunos costarricenses entre la medicina privada y el Seguro Social, y las apreciaciones que daban varias personas sobre nuestro sistema de seguridad social se hicieron añicos. ¿En cuál sistema privado en Costa Rica me habría sucedido eso? Difícil respuesta, pero a mí, en el Hospital México, me la estaban dando en forma apabullante.

Fernando Jiménez Rímolo, San José

Respuesta del BCR

A Raimundo Vega Fallas se le resolvió la situación descrita en su carta a la columna del pasado 14 de noviembre (“Bloqueo de cuenta a pyme”).

María Briones, Contraloría de Servicios del BCR

Censo virtual

En el mundo virtual que vivimos, el censo nacional es posible llevarlo a cabo perfectamente por esta vía sin tener que invertir en pagar a una gran cantidad de personas salario y alimentación para desplazarse por todo el territorio.

Con una buena coordinación, estoy segura de que todos los hogares estaremos anuentes a contestar las preguntas en un buen formulario diseñado para obtener la información necesaria, en una página en Internet, donde tenga acceso directo el ciudadano, con una clave de registro y que le llegue de inmediato al ente gubernamental encargado.

Tal vez un censo presencial sea necesario solo para aquellos casos en los que se sabe que no hay ningún tipo de herramienta, pero con un costo mínimo.

Soledad Rojas Rodríguez, San José

Despreocupación

Es muy difícil ver cómo en estas fechas la gente anda por las calles como si no pasara nada, no se cuidan y ponen en riesgo a sus propias familias.

La irresponsabilidad de unos pocos pone en peligro a muchas personas. Yo, como ciudadano, me preocupo por lo que pueda pasar en la época navideña y lo que nos espera en enero del 2021 ya que la gente no entiende y el ministro no pasa de amenazar a un pueblo ya cansado. ¿Nadie cree en nuestras autoridades? Lo que hay que hacer hay que hacerlo ya.

Alberto López Marín, San José

Acto solidario

A decir verdad, fue mi esposa, María, quien me llevó a sugerir que las personas que sean elegidas para recibir la vacuna contra la covid-19 y tengan posibilidades de pagar en forma voluntaria la dosis que reciban, pues que lo hagan.

De esa manera contribuiremos a aminorar el alto costo que representa para nuestro maltrecho país esa erogación millonaria. Pienso que la idea es buena, si acompañamos el pago voluntario y solidario con su respectivo recibo.

Me dirán que por qué pagar si cotizamos a la Caja Costarricense de Seguro Social (CCSS) mensualmente, y mi respuesta es: recordemos que no todas las personas que van a ser vacunadas están aseguradas por las razones que sean. Sería un acto de solidaridad.

Carlos Masís Acosta, Cartago