1 abril

He sido clienta del Banco Nacional por muchos años. Sin embargo, rehúsan entregarme los intereses de un título a plazo vencido el 23 de febrero del 2018. Muy ocupada en otras cosas, olvidé retirarlos. Aducen que me avisaron; sin embargo, no fueron capaces de demostrarlo. Me dirigí a la Contraloría de Servicios. A pesar de ser muy amables, me di cuenta de que no resuelven asuntos como el mío.

Aunque no me quedé de brazos cruzados, no recibí lo que era mi derecho. Quise comentarlo con unos empleados de cierto rango y me informaron de que los intereses se entregan un año después, pero no sucedió así conmigo.

Sara Iglesias Vanni, San José

Afectado por la crisis

Pese a que desde la semana pasada el Banco de Costa Rica anunció que tomará medidas debido a la crisis para colaborar con los clientes que tienen créditos, no lo hace.

Luego de agotar todos los canales que ofrecen, la respuesta fue que analizarán cada caso. Tengo una semana de esperar y no recibo aviso de cómo procederán.

Juan Carlos Rojas Chinchilla, La Uruca

Arreglo bancario

Dos expresiones populares resumen lo concerniente al interés que cobran los bancos: la ley del embudo (todo para dentro) y la del burro amarrado contra tigre suelto. Un principio legal dice que el contrato es ley entre las partes. Las cosas no están escritas en piedra; si se quiere, se puede.

Baja la tasa de política monetaria, baja la tasa básica pasiva, pero la tasa que cobran los bancos no. Si hubiera voluntad política de los bancos, un contrato se modifica mediante un acuerdo con el cliente y sin pagar abogados.

Es posible, a pesar de la voluntad manifiesta de que la persona acepta la tasa piso, a la cual se refiere el director de la Oficina del Consumidor Financiero. El cliente accede porque no tiene otra opción. Negociar con los bancos un contrato de adhesión es imposible; se acepta porque se necesita el dinero.

Isidro González Agüero, Santa Ana

Efecto del turismo

Las ballenas y los delfines estarán tranquilos en el Parque Nacional Bahía Ballena sin el ruido de los botes de los tours, los quetzales harán el cortejo y empollarán su descendencia en silencio, los monos cariblancos volverán a comer su alimento habitual y los monos ardilla van a desintoxicarse de comida que les daban turistas y hoteleros en Manuel Antonio.

La manada de pizotes se alimentará de forma natural sin la comida de los turistas desde los autos en los alrededores del lago Arenal, las guacamayas van a volar y a alimentarse en paz en Carara, los canales de Tortuguero y sus manatíes estarán libres de ruido, sedimentos y del peligro de las hélices de los motores y el océano Pacífico se limpiará de las aguas servidas de los grandes hoteles en la costa de Guanacaste. El turismo trae divisas y genera empleo, pero, a la vez, afecta los ecosistemas.

Carmen María Rojas González, San Pedro de Montes de Oca

Trabajo conjunto

En estos momentos, muchos de quienes respetamos el aislamiento debemos transmitir buenas prácticas provenientes de fuentes fiables y que otros países han considerado funcionales. Un ejemplo es La Nación.

El mundo está lidiando con un virus nuevo, no tiene tiempo para esperar resultados de investigaciones complejas mientras la humanidad se sigue contagiando.

Si se efectúa el lavado de manos, unido al protocolo de estornudo y tos, y pensando que salvaremos a un ser querido, todos lo haremos a conciencia y estaremos a salvo.

La Universidad de Costa Rica trabaja en la elaboración de ventiladores. Cabe considerar que en un noticiero estadounidense presentaron un hospital donde utilizan una T para unir tres mangueras de oxígeno a un solo ventilador y, así, tres personas lo utilizan simultáneamente.

Las autoridades han advertido que las mascarillas son de uso exclusivo para personas resfriadas; sin embargo, en un país europeo se atribuye la baja en los contagios al uso obligatorio del tapabocas en el exterior. Sería interesante que las autoridades valoren si es factible.

Es el momento de unirnos y aprender, eso sí, respetando el aislamiento en casa y siguiendo siempre las recomendaciones de los expertos. Dios nos ayude a salir de esta situación. Pongamos de nuestra parte porque lo necesitamos.

Ana Catalina Araya Pereira, San Juan de Tibás

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