1 febrero

Acueductos y Alcantarillados (AyA) reiteró el anuncio anual de los inaceptables racionamientos y justifica el incumplimiento del derecho humano del acceso al agua en cantidad y calidad adecuadas debido a las “pocas lluvias”, pero desde las abandonadas cañerías del AyA ¡se pierde por fugas agua para más de dos millones de personas!

Asimismo, por tenerlo congelado en alguna gaveta, el proyecto Orosi II, que aportaría agua para unas 700.000 personas, no se está aprovechando. El AyA ha sido incapaz de construir una cañería de solo 1 kilómetro por la cual llevar desde el balneario de Ojo de Agua el líquido proveniente del acuífero Barva, que se desperdicia constantemente, aunque sería suficiente para abastecer a unos 140.000 habitantes, que precisamente sufren de los inconcebibles cortes.

En fin, aunque este año no se repitió el cuento del fenómeno de El Niño, las excusas no podían faltar. Así, el AyA debería aprender de las más de mil Asadas que, trabajando ad honorem, dan mejor servicio que el ente de Pavas, solo “preocupado” por derogar la ley de aguas que nos legó el Dr. Calderón Guardia para sustituirla por otra que vendría a profundizar la crisis.

Freddy Pacheco León, Heredia

Cuotas para pensión

Me jubilé en el 2012, Hacienda tiene 12 cuotas que no ha devuelto a la Junta de Pensiones del Magisterio (Jupema), las cuales necesito para que se me incluyan en la pensión. He ido a esa institución muchas veces y siempre es la misma oración, no hay presupuesto, ¿quién puede creerlo?

Betty Herrera Marín, San José

Voto cavilado

Sigue siendo inquietante el abstencionismo mostrado en las elecciones municipales, corolario del desconocimiento que aún tienen las comunidades de la trascendencia de estas elecciones en la calidad de vida, desarrollo y prosperidad de los cantones. La ciudadanía sigue desconfiando de la clase dirigente nacional y comunal.

Hoy, antes de ejercer nuestro derecho al voto, debe ser nuestra obligación informarnos con responsabilidad y preocupación, por lo menos, de los siguientes contenidos para saber elegir: situación socioeconómica del cantón, seguridad ciudadana, educación, cultura, infraestructura (vivienda, vialidad), fuentes de trabajo, liderazgo y experiencia comunal, programas y proyectos de trabajo, compromiso real con la niñez, juventud y adultos mayores, así como valores éticos y morales de los aspirantes.

Nuestro voto cavilado será vital para la correcta elección de los gobiernos locales que promuevan realmente el progreso y el bienestar.

José Rugama Hernández, San José

El mar

Un viaje de trabajo. Un hotel. Una ventana. Allí estaba, otra vez, esperándome. Mi gran confidente, un amigo que no sabe mentir, al que me gusta contemplar. Aunque me aleje, sigue llamándome, buscándome. Su lenguaje es el silencio, por eso debo saber escucharlo, y en ese murmullo encuentro mi propio silencio, en el que reflexiono y me abandono. Aunque pase el tiempo, sé que siempre regresa para darme fuerza.

Bajé a la playa. Observé cómo algunos veían el mar con temor, otros, con valor. Me dispuse a caminar sobre la arena, aún tibia. Vi las gaviotas y, como ellas, quise despedirme de la orilla para adentrarme en su profundidad. Experimenté ese anhelo de libertad que todos llevamos dentro. El que desea emprender un viaje tiene que embarcar. Despedirse de esa orilla y atreverse a navegar.

Hay un mar que también llevamos dentro. Una intimidad que nos engrandece porque se hace apertura. Cuántos océanos, cuántos continentes nos esperan. Pero en nuestro interior no todo es calma, la vida es lucha.

“Mares tranquilos nunca hicieron buenos navegantes”. ¿Quién no ha tenido naufragios? El que no naufraga no sabe nada de la vida. No comprende su propia fragilidad ni la humilde valentía de reemprender y recomenzar. Los vientos no siempre son favorables. No todo es brisa, claridad y estabilidad en nuestra existencia. Pero el mar, aun embravecido, permanece fiel y firme como una roca. Espera nuestro regreso también. Somos tiempo. Recordé a mi madre, hermosa y rebelde como la libertad. Uno de sus últimos deseos fue ver el mar. No pude llevarla. Su corazón, de tanto amar, estaba presto a partir.

Helena Fonseca, San José

Contra medida de la CCSS

Estoy de acuerdo con lo expuesto ayer, en esta sección, por Soledad Rojas Rodríguez. La mayoría de los asegurados estamos satisfechos con la atención que Unibe nos ha dado. Debieron consultarnos, somos los asegurados quienes pagamos esos servicios. La Caja Costarricense de Seguro Social administra nuestro dinero, somos sus patrones. Debe consultar al patrón antes de tomar decisiones.

¿Pensó en nuestra comodidad? No. ¿A qué hora habrá que estar para un examen de sangre: a las 4, a las 5 a. m.? Cuánta falta de respeto, qué ingratitud despedir a cientos de personas en este momento tan difícil. No queremos volver a la irresponsabilidad de médicos que no llegan, o llegan tarde por atender a sus pacientes particulares. Queremos los servicios en nuestro cantón.

Marjorie González Gómez, Curridabat