11 marzo

Hace pocos días, pasé por el puente sobre el río Tárcoles y me sorprendió lo peligroso que es acercarse a la baranda a mirar los cocodrilos. En cualquier momento, un adulto o un niño podrían caer al río debido a la carencia de seguridad y el gran espacio existente entre la acera y la baranda.

Edwin Sánchez Araya, Tibás

Miles sin agua

El periódico La Nación informó de que el Instituto Costarricense de Acueductos y Alcantarillados (AyA) y el Instituto Costarricense de Electricidad (ICE) acordaron aumentar el suministro de agua mediante el aporte del embalse El Llano, en Orosi, para paliar el prolongado racionamiento sufrido por cientos de miles de usuarios en los barrios del sur y el este de San José.

¿Cuántos embalses, reservorios y otras obras de captación y almacenamiento de agua ejecutará el AyA para eliminar el prolongado desabastecimiento, pese a que en el país llueve abundantemente durante ocho o nueve meses al año?

Hace décadas, fueron anunciados proyectos para trasvasar agua de la zona atlántica y del norte del país —que va al mar— para abastecer el centro y, por supuesto, el proyecto de agua y riego para Guanacaste, exigido en el gobierno de Daniel Oduber (1974-1978) por el Banco Mundial, cuando financió el Proyecto Hidroeléctrico Arenal del ICE.

Si se calcula que son más de 500 millones de metros cúbicos de agua de la laguna del Arenal botada al mar, los gobiernos de turno se acuerdan del proyecto al sonido de las marimbas y bombetas. También 22 millones de metros cúbicos de las fuentes de Ojo de Agua se desperdician.

Leonel Fonseca Cubillo, San José

Hostia y virus

Como medida de precaución contra el coronavirus, un sacerdote hizo que los fieles tomaran cada uno la hostia del copón. Cada persona tocó varias hasta encontrar una suelta. Es mejor que solo el sacerdote las manipule y las deposite en la mano del comulgante, como es costumbre.

Galo Vicente Guerra Cobo, San José

Respuesta del ICE

En atención a la carta de Luis Rojas Granados (9/3/2020), el Instituto Costarricense de Electricidad (ICE) informa de que se detectó una falla en la red en el área que afectaba directamente los servicios del cliente. Se procedió de inmediato a la reparación.

Magaly Lara, jefa de la Unidad Infraestructura de Telecomunicaciones ICE

No lo atendieron

Los días 5 y 6 de marzo fui a un supermercado a pagar mi seguro voluntario. No fue posible porque no había conexión con el sistema de la Caja Costarricense de Seguro Social (CCSS). El 6 me dirigí a un banco para efectuar la gestión, pero el sistema de la CCSS no está habilitado los fines de semana.

Fui a la cita médica y no me atendieron debido a la falta de pago del seguro. He sido víctima del mejor ejemplo de ineficiencia en una institución pública.

Para finalizar mi frustración, sé que no tendré respuesta por parte de la institución porque no es la primera vez que expongo mi queja en este espacio por el calvario que sufrimos los asegurados para abonar.

Alexander Chaves Solórzano, Heredia

Crítica sin acción

Me pareció atinado el foro de Soledad Rojas Rodríguez (10/3/20), en el cual se refirió a los costarricenses criticones. Al respecto, escucho y leo, en especial a periodistas, quienes critican la labor de los demás desde su escritorio. Con su insustancial verbo y predicado, todo lo solucionan a control remoto. Para ellos: vengan y hagan.

Rigoberto Guadamuz Monge, Desamparados

Medidas laxas

Soy italiano, vivo en San José y me cancelaron una reservación para ir a Milán, donde vive mi familia. Es imposible llegar a la ciudad. Todas la líneas aéreas dejaron de operar tanto para entrada y salida de Milán, y tampoco hay vuelos internos en Europa.

La situación es dramática en mi país: las ciudades están vacías y la gente permanece en la casa. Considero la medida adoptada en China e Italia de cerrar todo, excepto las farmacias y los supermercados, y quedarse en los hogares, como la única válida. La debería emular Costa Rica.

El error de China e Italia fue tomarla demasiado tarde. Significa cambiar el estilo de vida con sacrificios, como tener a los niños en casa y cerrar las escuelas, sería ridículo tenerlas abiertas.

Es demasiado duro permanecer en la casa con todo cerrado: escuelas, universidades, restaurantes, cines, clubes, iglesias o bares que abren pocas horas al día, y salir solamente por razones médicas para comprar medicamentos y comida. Sin embargo, es una sola medida, perder un día en actuar costará más afectados. Es la dura realidad.

Roberto Sisti, San José

Escríbanos a cartas@nacion.com