Hace 1 día

Los buses de Lumaca, hacia Cartago, en servicio directo, paran varias veces antes de llegar a la terminal. Se detienen kilómetros antes en el cementerio, en el San Luis Gonzaga, en los capuchinos y por los tribunales, pero los que toman el mismo servicio a San José son discriminados, porque no los dejan bajar en ningún lado.

La empresa autobusera debe cambiar y brindar el servicio directo igual en las dos provincias, o solo en las terminales. Otra opción es parar cuando van hacia San José, en Curridabat, Zapote y Plaza Víquez, y así se acaba el trato desigual.

Jorge B. Villalta Mora, San Francisco de Dos Ríos

cartas a la columna
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Dejado en libertad

Son absoluta e increíblemente frustrantes las conductas y actitudes de tantas y tantas personas a estas alturas. Con respecto al individuo que, al parecer de forma deliberada, no vacunó a un adulto mayor y, así, atentó contra la vida, no puedo creer las justificaciones del juez para dejarlo libre, sin posibilidad de juicio.

Las leyes no están escritas en piedra y su naturaleza es la búsqueda de la justicia. Están basadas en el sentido común. Por eso, lo esgrimido por el juez me deja sencillamente boquiabierto y con sentimientos de impotencia, desvalido emocional y legalmente hablando, por los que administran y ejecutan nuestras leyes.

En segundo término, no encuentro explicación a la saturación hospitalaria por causa de personas que no quieren adoptar las medidas sanitarias. Es de respetar la opinión y actitudes de los demás, pero cuando estos ponen en riesgo a otros es lógico buscar alternativas. La gran masa que se cuida y resguarda vive en la incertidumbre de no recibir atención medica oportuna debido al peligro que corre su propia vida y la de los suyos.

Álvaro Ávila Cubillo, San José

Acuerdo de Escazú

No me sorprende que grupos con pensamiento de derecha adversen el Acuerdo de Escazú. Su filosofía es que deben oponerse a la participación ciudadana en la toma de decisiones en materia ambiental, lo que es innato a toda democracia, además de que el ciudadano es responsable, con sus acciones, de incidir positiva o negativamente en el estado del ambiente.

Favorecen el rebajo de los impuestos. Solo cuando les conviene miran con buenos ojos las peticiones de la Organización de las Naciones Unidas (ONU) encaminadas a proteger la naturaleza. No la protegen y, por el contrario, la agreden anteponiendo intereses político-económicos a los ambientales.

Oponerse a ello es oponerse a que mejore la tan dañada salud del planeta, fuente de riqueza necesaria para que las poblaciones no desaparezcan. Algo lamentable.

Rodolfo Alfaro Murillo, Heredia