22 octubre

No solo la pesca de arrastre da trabajo a los pescadores del Pacífico, la maricultura representa otra oportunidad. Las granjas oceánicas son grandes fincas de acuicultura multitrófica integrada por peces alimentados en aguas abiertas y rodeadas de las unidades de producción de bivalvos filtradores. Se practica en la bahía de Fundy, en el Atlántico de Canadá. Produce grandes cantidades de pescado y mariscos, a la vez, reduce el impacto ambiental.

Los pescadores pueden organizarse en cooperativas y buscar ayuda de países como Canadá, España, China o Vietnam. Pero ojalá no echaran a perder la iniciativa, como ocurrió con los peces herbívoros traídos de China para los canales de Tortuguero en el gobierno de Carazo, cuyo proyecto se perdió con todo y laboratorio en el gobierno siguiente.

Leslie Anderson Beer, Moravia

Otra lucha

Los estudiantes de las universidades públicas que protestan por los cambios en el FEES deberían manifestarse más bien para que paren las gollerías de los funcionarios de esas instituciones y se utilicen más recursos en beneficio de ellos mismos, mediante becas, infraestructura u otros. Es inconcebible que el 80 % del presupuesto universitario lo absorban los salarios.

Henry Martínez Gallo, San José

Clic en facturas

El Ministerio de Hacienda no acepta como gastos deducibles para pagar la renta y el IVA aquellos a los que no se les dio clic en la factura.

Nos sale más caro porque debe haber en Hacienda personal calificado cliqueando documentos que deben enviarse en lugar de fiscalizar y porque obliga a los comerciantes a contratar personal para dar clic a cada recibo enviado por los proveedores.

No se vale tener que efectuar un trámite que, según entiendo, está sobre la ley de renta en su artículo 8. El tener que dar un clic para aceptar una factura previamente negociada y pagada es duplicar un proceso y encarecerlo.

Carlos Alvarado es un presidente trabajador e inteligente. No debe permitir el abuso. La clase trabajadora ya ha sufrido demasiado con la ineficiencia de los últimos diez gobiernos, que participaron en una piñata de beneficios para unos pocos.

Siempre hemos cumplido nuestra parte, ahora le toca al gobierno. ¿Por qué no consideran establecer un plazo de aceptación, por ejemplo, de tres días, para dar por aceptada una factura?

Marco Tulio Aguilar Mora, Puriscal

Plan burocrático

El proyecto para ayudar a las personas endeudadas es, a priori, muy loable. Pero llegaron a ese estado por irresponsables, superficiales, ambiciosos o inocentes (con ciertas excepciones).

Para equilibrar la situación, deben presentar otro proyecto para premiar a las personas responsables que no están endeudadas. Pero jamás ocurrirá.

¿Por qué no utilizan esos recursos para a atender a los pobres que, sin tarjetas de crédito ni financiamientos bancarios, tienen hambre?

Considero que a los endeudados deben quitarles las tarjetas de crédito mientras cuenten con los beneficios del proyecto. Estoy convencido de que la primera consecuencia de la propuesta será el aumento desmesurado de burocracia y otras erogaciones. Al final, sucederá lo de hace mucho tiempo: varias entidades se encargarán de atender la pobreza de un país cuyo sustento económico se diluye en salarios y otros gastos, y a los pobres les llegan solo las migajas.

Carlos Ponchner Lechtman, Escazú

Estado benefactor

El Estado benefactor, en un alarde de demagogia y populismo, pretende lanzarles un salvavidas a los deudores incumplidos.

Si se analiza el intento de evitar el ahogamiento por la irresponsabilidad de quienes hoy claman por la redención de sus deudas, adquiridas con la certeza plena de que no las iban a pagar y otorgadas por acreedores igualmente irresponsables, el presidente de la República lanza las campanas al vuelo y parece gritar: “¡Fuego, fuego, fuego, reclamo ser el bombero mayor!”.

Esa actitud errática es un castigo para los deudores responsables y serios que cumplen sus créditos pase lo que pase, y un premio para quien pretende ganarse la lotería sin comprarla.

¿Cuál ha sido la prioridad? Gastos superfluos: electrodomésticos de moda, viajes, turismo a discreción, vehículos de lujo, etc. Por el contrario, han sido pocos los créditos de vivienda y para la educación de los hijos. Se prefiere gastar la plata en otros menesteres. De todos modos, ahí está papá gobierno, que aparece como salvador de los hijos pródigos.

Camilo Cifuentes Correa, San José

Salvar a todos

Fui uno de los primeros en alertar en este espacio que nos brinda La Nación para enfrentar la terrible situación que viven los endeudados, principalmente, por las tarjetas de crédito. Gracias al presidente y a los diputados porque han puesto mano urgente en este asunto. Los legisladores tienen la oportunidad de aprobar una ley para regular la relación entre acreedores y deudores, lo que favorecerá el crecimiento económico.

La capacitación financiera conviene hacerla obligatoria para los calificados a recibir el crédito de salvamento y de forma accesible para todos los ciudadanos.

Jaime Morera Monge, Alajuela