16 abril

¿Cómo es posible que en febrero del 2018, tras dos operaciones en el INS debido a una fractura en el nudillo del meñique derecho, la mano me quedara peor de lo que estaba?

Me dieron de alta el 25 de julio del 2018 y me dijeron que me iban a pagar el daño. Me dieron cita para valoración de daño corporal nueve meses después, o sea, el 4 de abril del 2019, a la cual me presenté. Cuando llegué, me manifestaron que no me iban a valorar porque, supuestamente, yo no me presenté a una cita de segunda opinión, programada para el 23 de agosto del 2018. Eso me extrañó porque me indicaron que, incluso, me habían llamado y, luego de solicitar un registro de llamadas a mi número, no encontré ninguna de ellos.

Ese día me mandaron a hacer un sinnúmero de vueltas y me dieron cita con el médico que daría la segunda opinión, quien me sugirió pagar por eso porque mi mano estaba muy dañada. El mismo médico me indicó que pidiera la cita para que me valoraran de nuevo el daño, y mi sorpresa fue que me la volvieron a dar para dentro de nueve meses, ¡de nuevo!, para enero del 2020. ¡Qué falta de seriedad! ¡Si para valorar la mano no duran ni 15 minutos!

José Francisco Chacón Mendoza

Heredia

Triste realidad

Con estoicismo, máxima de tolerancia, este pueblo bueno, reconocido como uno de los países más felices del mundo, navega por las aguas turbulentas de una monstruosa estructura institucional.

La eterna politiquería más el oscurantismo (efecto de los partidos tradicionales) traen frustración, enojo, angustia y desazón a la población. En este río revuelto, instituciones emblemáticas, como el ICE, Recope, la CCSS y otras, prácticamente han sido saqueadas por malos costarricenses, amparados en la banalidad de nuestra política.

Asimismo, hechos grotescos y deshumanizantes son vistos como normales. Nuestras calles son verdaderas carnicerías. La vez pasada, un adulto mayor, sin que mediara razón alguna, persiguió en su carro a un joven motociclista y, prácticamente, lo despedazó, con lo cual dejó dolor a su familia. Este acontecimiento es uno de tantos pasajes sangrientos. La reflexión estuvo ausente. Creí ilusamente que el funesto hecho iba a demandar algún abordaje de parte de los diputados. Pero me equivoqué, en estos días, es más importante la elección del Directorio. Poder, ¡cuántos cambalaches en tu nombre!

Dentro de nuestra triste realidad, otro sonrojo. Quedaron absueltos de toda pena los encartados de una de las mayores vergüenzas políticas de la historia de nuestro país. La bicoca de ¢20.000 millones se esfumó por arte de magia y nuestros ilustres jueces, después de muchos años, no encontraron pruebas.

Como síntesis, la decadencia intelectual y existencial de los feudos o élites de poder atormentan la política y las instituciones, y dejan un vacío en el bienestar de la población.

Halley Castro Ramírez

San José

Porcentaje de la traición

En el mundo, hay 466.215 sacerdotes católicos. En cuarenta años, han sido acusados (no sé si convencidos en juicio) unos 400, por actos indebidos contra menores. Eso representa un acusado de pederastia por cada 10.000 sacerdotes.

De los 12 discípulos, uno de ellos, Judas Iscariote, vendió al Señor y se ahorcó. De este modo, puede decirse que el 8,33 % de los discípulos traicionó al Señor. Y ese porcentaje no asombra a ningún fiel.

Algunos se escandalizan de que 1 por cada 10.000 haya sido acusado —en el lapso de 40 años— por actos indebidos. Pero olvidan que la inmensa mayoría son fieles al Señor, en un porcentaje mucho mayor que el relacionado con el engaño de Judas.

Siempre habrá quienes hagan escándalo. Pero los devotos de la santa Iglesia de Jesús permaneceremos con fe, doliéndonos por ese uno entre 10.0000, pero sabiendo que los restantes 465.815 sacerdotes católicos siguen fieles a sus votos.

Conviene recordar que no hay Iglesia sin Jesús, ni Jesús sin Iglesia, porque así lo quiso Él.

Guillermo Malavassi Vargas

San José

Molestia con el ICE

Nuevamente, me encuentro bastante disgustado por el trato del Grupo ICE a sus clientes. Me parece increíble que dentro de la actualización de sus servicios no se nos tome en cuenta a quienes ya estamos registrados.

Sucede exactamente lo siguiente: compramos un paquete Dúo de televisión avanzada y de Internet de 10 megabytes por segundo (MB/s), el cual hemos venido pagando de manera regular. En marzo, vi que el paquete bajó de precio, de ¢36.000 a ¢26.900, por lo tanto, esperé que realizaran la mejora de mi paquete actual a un Internet de 20 MB/s, el cual es el que más se asemeja al monto que hemos pagado. Sin embargo, la actualización no se ha dado y, más bien, al revisar mi facturación de abril, topo con la sorpresa de que mi factura es por ¢49.000, con menos velocidad de Internet que la ofrecida en sus promociones web, televisadas y publicadas en prensa escrita.

Al llamar a solicitar el aumento de mi plan y la explicación de mi tarifa elevada, me dicen que tenía un descuento que ya no aplica para mí y que, a su vez, para solicitar el servicio correspondiente al monto de los 20 MB/s (y no los 10 MB/s habilitados actualmente) me señalan que debo enviar una carta firmada, con copia de mi cédula, en la cual indique que quiero recibir lo que ya estoy pagando. ¿Alguna lógica tiene esto? Y, para terminar de empeorar, me advierten que la respuesta puede tardar 48 horas.

Adolfo Rodríguez Loría

San José