10 noviembre

Como ha sido mi costumbre, me apersoné al Instituto Nacional de Seguros (INS), pagué el marchamo del 2020 y retiré del parabrisas la calcomanía del impuesto del 2019. Luego, nos informan de que no portar el marchamo de este año nos puede hacer acreedores de una multa por ¢53.000. Es un desestímulo a la puntualidad. Deben repensarlo y eliminar la sanción.

Edgar Meza Fernández, San José

Pedido para alcalde de Tibás

Los residentes en Copey de Cinco Esquinas, cantón de Tibás, le recordamos al alcalde que pagamos impuestos altos y hace tiempo no vienen a limpiar. Una vecina se vio obligada a contratar a un tercero para asear el frente de la casa. También faltan aceras.

Gerardina Delgado Vásquez

Cinco Esquinas de Tibás

Hombres enfermos

Así como el presidente y los diputados escucharon mi voz para salvar a los sobrendeudados, me permito solicitarles su ayuda para crear un programa intensivo y permanente para los hombres que padecen de la próstata, especialmente adultos mayores, muchos recluidos en refugios y casas de protección.

Rigo, quien trabajó la mayor parte de su vida como ebanista, está internado cerca de las montañas del Zurquí y me pide que le ayudemos porque no le dan ni pastillas para aliviar el dolor, mucho menos van a operarlo.

Jaime Morera Monge

Alajuela

Ruleta rusa

Tremendo desafío se cierne sobre la población votante. Una paradoja típica de nuestra folclórica política. Algunos de los que pretenden mantenerse en el puesto de alcaldes enfrentan causas penales por peculado, malversación de fondos, nombramientos ilegales, tráfico de influencias, falsedad ideológica, incumplimiento de deberes, relaciones impropias, etc. Lo inaudito y sumamente lamentable es que tales delitos denunciados por la prensa han sido recurrentes y no habido autoridad dispuesta a parar la corrupción. Al contrario, recientemente, un partido político de tradición le dio la bendición a dos alcaldes para que aspiren a la reelección.

Sorpresa mayúscula fue la petitoria del de San José, quien instó al Ministerio Público a cambiarle la fecha de su comparecencia para aspirar a su quinto periodo en el ayuntamiento. Eso se llama irrespetar la institucionalidad. Ante este desaguisado panorama, y con un TSE carente de músculo, los ciudadanos seguiremos jugando a la ruleta rusa.

Halley Castro Ramírez

Barrio México

Movimiento solidarista

No en vano nuestro país goza de un prestigio envidiable en la comunidad de naciones. Esa posición de privilegio se debe a poderosas armas obtenidas a lo largo de la vida colonial, cuando la ausencia de un poderío indígena logró una convivencia con la escasa población española que no tardó en mestizarse.

Nos unió la pobreza y la distancia de la Capitanía General. La vida independiente siguió el mismo curso y preparó el camino para que en menos de treinta años diera lugar al nacimiento de la vida republicana en paz, salvo un pleito entre cartagineses y josefinos en Ochomogo.

Aunque no dejaron de existir celos por diferencias económicas, nuestro núcleo social nunca pensó en la esclavitud de los que menos tenían. Los aires de la Revolución bolchevique no dejaron de influir con la idea del “paraíso socialista”: todos iguales hasta en lo religioso, lo que más bien amalgamó diferencias con la Rerum novarum.

El espíritu libre se asomó en el 48, cuando don Pepe abrió el portón para reafirmar una vida en libertad, con banca pública, policías en vez de soldados y maestros apegados al espíritu de Sarmiento: enseñar a amar el conocimiento, lejos del amor e interés por la planilla (una n en vez de una t).

Era un fértil semillero regado desde el siglo XIX. Nacieron el CNP, el ICE, Recope y Japdeva, con sindicatos que creyeron que eran la fuerza que empujaría el desarrollo del país. Pero surgió un milagro: un costarricense de apellido Martén ideó algo grandioso: unión de trabajadores y patronos. En Costa Rica, había nacido el movimiento solidarista. La idea de la empresa privada que ya iba a cumplir cien años había cambiado el panorama del planeta, unos aquí no lo entendieron y nació el populismo, y la gradería de sol llenó las plazas de las grandes empresas populares, y los socialistas proclamaron el cambio, el cambio para hermanarnos con los cubanos, nicaragüenses y venezolanos. Aprovecharon la muerte de un buen trozo de la clase media que había descendido y seguía bajando.

Ante la difícil coyuntura que ya se vislumbraba, el presidente Alvarado cree que aprobando impuestos y tocando los fondos creados por las empresas solidaristas para fortalecer a la clase trabajadora se combate la crisis. Le pido al mandatario que no se transforme en enemigo de quienes lo elegimos, so pena de un grave arrepentimiento cuando ya sea demasiado tarde.

Rodolfo Borbón Sartoresi, primer fiscal del Movimiento Solidarista