19 octubre

El movimiento antivacunas se ha hecho bastante popular en los últimos años, a pesar de tener muchas incongruencias. Por ejemplo, las personas en contra de las vacunas afirman que causan alergias, provocan autismo e, incluso, han mencionado que causan deterioro intelectual.

Los pronunciamientos de este tipo ponen en peligro a las personas, pues un individuo que evita vacunarse queda expuesto a enfermedades altamente contagiosas como el sarampión, considerada prácticamente erradicada. Sin embargo, en los últimos años se han registrado casos en los cuales las personas que contrajeron esa enfermedad carecían de vacunas al día.

Vacunarse es una responsabilidad con la sociedad. Las vacunas salvan vidas. Si se toma la decisión de no vacunarse, se está optando por una alternativa egoísta, que pone en riesgo la vida propia y las de las personas que se encuentran alrededor.

Mariel Kirschman Siles, Limón

Bloqueo estudiantil

Un grupúsculo de mal llamados estudiantes universitarios ha bloqueado la carretera frente a la Universidad Nacional en Heredia. Además del atasco vehicular y el malestar ciudadano que generan, dejan en entredicho la formación universitaria y el manejo de los millones que reciben del Fondo Especial para la Educación Superior (FEES). Es hora de revisar con lupa el destino de estos recursos para reorientarlos a la enseñanza, la investigación y la difusión del conocimiento.

Egidio Vargas Durán, Santo Domingo de Heredia

Tocar la campana

En 1996, el almirante Irve Le Moyne regaló una campana de bronce al centro MD Anderson, en Houston, como agradecimiento por finalizar su tratamiento de radioterapia. A partir de ahí, se empezó a disponer de esos objetos en los centros oncológicos.

Soy sobreviviente de cáncer de seno y gracias a Dios tuve la oportunidad de tocar la campana en agosto, en el Hospital México. Fue emocionante verme junto a mi esposo celebrando el término de esta larga etapa cargada de incertidumbre. Lloré de alegría, de esperanza, de fe.

La aparentemente irrelevante acción cambia la percepción del cáncer, reduce la ansiedad y transmite esperanza a los enfermos. Cada campanada reafirma el hecho de que la actitud es crucial para llegar al final del camino.

Ahora, soy paciente del hospital Calderón Guardia, pero ahí no han puesto en práctica la campaña. Consulté al equipo de salud y adujeron haberla solicitado en varias ocasiones a la administración, pero la respuesta siempre es negativa, pues consideran el proyecto irrelevante para los pacientes.

Soy consciente de las prioridades, pero creo que poner una campana no generaría mucho esfuerzo.

Ojalá cambien de pensamiento. Podrá no parecer importante desde afuera, pero en el laberinto de desolación ante la enfermedad cualquier luz ayuda a encontrar la salida.

Rosa María Álvarez Rojas, San José

Revolución académica

Hay términos que por su fama dan miedo con solo oírlos. Es el caso de la revolución académica. Tenemos décadas de escuchar gobiernos, al Consejo Superior de Educación y al MEP + proponer ineficaces reformas cada cuatro años. Sé que el término está satanizado, pero si se toman como referencia los últimos desatinos señalados públicamente por el MEP, es lo que cabe.

Una revolución académica debe ser integral, amplia, profunda y sin politiquerías ni posiciones antipatrióticas e inequitativas.

Observemos el estado social, económico, político en el que hemos caído.

Carlos Masís Acosta, Cartago

Urge hospital

La democracia, la justicia y la igualdad son en la práctica un simbolismo resquebrajado. Nuestras instituciones públicas, llamadas a cumplir sus deberes, se ven acorraladas por grupos de presión, incluidos los diputados.

Una institución instigada muchas veces es la Caja Costarricense de Seguro Social (CCSS). Se anunció el proceso de construcción de los hospitales de Turrialba, uno nuevo para Cartago y otro para Puntarenas.

Todos nos regocijamos de que las comunidades cuenten con mejores servicios médicos. Sin embargo, el sagrado y fundamental derecho a la salud sufre grandes penurias y carencias en la comunidad de barrio México.

El Ebáis es muy pequeño y la atención preferencial para los adultos mayores es prácticamente nula, no hay ventanillas especiales ni prioridad para la extracción de la sangre.

Conversamos con la gerente de infraestructura y tecnología, la arquitecta Gabriela Murillo Jenkins y nos indicó que buscáramos en el distrito Merced un lote de 1.000 metros cuadrados. De hecho, en la entrada del Ebáis se colocó una manta donde se insta a los vecinos a buscar el terreno.

Halley Castro Ramírez, barrio México