15 julio

Nunca fui alumno del Liceo Napoleón Quesada, mucho menos egresado, pero como profesor de Música me tocó asistir muchas veces a festivales en su vetusto y solemne salón de actos. Recientemente, pasé por ahí y lo estaban demoliendo. Sé que a menudo eso es necesario y nada es para siempre, pero me llegó al alma.

El anciano liceo, señorón viejo, digno y noble, bien pudo haberse decretado patrimonio cultural. Era un edificio chapado a la antigua, que alguna vez albergó risas y lágrimas, esperanzas e ilusiones, y aquellos primeros amores de juventud junto con la promesa de mejores tiempos.

Es espacio de inaudita melancolía, convertido en una vacía, silente y desértica explanada. Se me clava en el rincón más sensible de la nostalgia, me revuelve los recuerdos de otro tiempo y me hace reflexionar en cuán banal es en el fondo la irrelevante levedad del ser, o como también lo dijo el poeta Antonio Machado: “Todo pasa y todo queda/ pero lo nuestro es pasar/ pasar haciendo camino/ camino sobre la mar”… Vivirás en mis recuerdos, Liceo Napoleón Quesada.

Julio Vindas Rodríguez, San Pablo de Heredia

Hospital no da abasto

Hace unos días acompañé a un familiar adulto mayor al hospital Calderón Guardia. Al pasar a la sala de emergencias, me di cuenta de que la Caja Costarricense de Seguro Social (CCSS) no está preparada para un evento devastador, pues el caos reina por doquier: enfermos en pasillos, pacientes con sus bolsas de medicamentos colgando de las paredes, ganchos improvisados, etc. Al pedir una camilla, la respuesta fue “no hay, páselo a una silla”, a lo cual me negué.

El jerarca de la CCSS no ha pensado qué pasaría durante un terremoto o incendio. Nadie hace nada por el asegurado, menos por el adulto mayor.

Rafael Vargas Arias, Curridabat

Técnico no volvió

La velocidad de Internet de Kölbi bajó durante dos semanas. Vino un técnico a la casa y nos dejó sin conexión. Es decir, pasamos de 5, de 10 posibles de velocidad, a 0. Dijo que regresaría pronto, que iba a revisar un poste, y no volvimos a verlo. Debemos esperar tres días para el arreglo y diez para la devolución del dinero.

Mario Valverde Montoya, San Rafael de Montes de Oca

Tren sobrecargado

En estas vacaciones de medio periodo, fui con mi nieto de paseo en tren un día sábado. Quedé sorprendido por la gran cantidad de gente con niños, pero al tren solamente le asignaron dos vagones. Muchos debieron viajar de pie, parecía un bus en hora pico. En lugar de mejorar, las cosas empeoran.

Orlando Marín, Heredia

Compras fantasmas

Últimamente, al revisar las facturas de compras en los súper o minisúper, he descubierto cobros de artículos que no he adquirido, por montos de ¢1.000 o más. Por eso, hay que revisar bien las facturas para reclamar de una vez.

Luis Fernando Esquivel, Alajuelita

Servicio desmejorado

El pasado fin de semana fui a retirar unos medicamentos de mi mamá a la clínica de Coronado y, después de hacer la tradicional fila, presenté el tiquete según lo establecido en el procedimiento de receta electrónica.

Pero, en lugar de los medicamentos que correspondían, me dieron otro tiquete para que volviera en dos días hábiles. Bajo el sistema anterior, el asegurado presentaba la receta y en dos o cinco horas tenía los medicamentos. Si mi lógica no está equivocada, el nuevo servicio de receta electrónica, en vez de mejorar, empeora el servicio.

Cuántos años de desarrollo de un sistema, cuántos millones de colones invertidos, millones en publicidad y aun así el servicio no mejora. ¿Hasta cuándo tendremos los asegurados que esperar para recibir un servicio digno, ágil, oportuno, eficaz y del siglo XXI?

Carlos E. Rojas Morales, San Isidro de Coronado

Reclama reembolso

Scotiabank se niega a reembolsarme un monto por el uso por parte de terceros de mi tarjeta de crédito. Aduce que no reconoce servicios, únicamente compra de artículos, lo cual no está en el contrato; que di datos sobre mi cuenta, cosa que no fue así; que para pagarme debía presentar la denuncia ante el OIJ, lo cual hice, y el Banco argumentó que pagaría cuando estuviera el resultado de la investigación. Luego rehusó pagarme porque, según sus expertos en informática, permití el acceso remoto a mi PC, cosa que no pueden probar, tengo paredes de fuego y antivirus que lo impedirían. Por otra parte, ignoran los resultados de la investigación del OIJ.

Luis A. Blanco Vega, Atenas