5 enero

Celebro el reciente libro de Mario Zaldívar 300 cantinas de Costa Rica. La cantina ha sido satanizada tradicionalmente como antro de vicios y perdición, pero, en el fondo, también ha simbolizado un espacio de tertulia, un pedazo de pueblo y de terruño, un lugar inherente a nuestra idiosincrasia; y lo digo con conocimiento de causa.

Es mentira que los poetas, los músicos y escritores (por supuesto que no todos), nos vamos a juntar para tomarnos un cafecito en alguna glamorosa cafetería; estos encuentros por lo general ocurren en las cantinas, sobre todo en las de pueblo; esas que rescata Mario, de donde a menudo nacen ideas para una nueva composición y hasta para un nuevo libro, y donde también surgen infinitas anécdotas hilarantes. Felicidades a Mario por su libro. Recomiendo su lectura ¡y nos vemos en el París!

Julio Vindas Rodríguez

San Pablo de Heredia

Toros sin novedad

Terminaron las trasmisiones de las corridas de toros, actividad que ha calado en la población costarricense, pero las televisoras, que son las más beneficiadas, no innovan o mejoran, pese a los muchos años de experiencia. Siempre es lo mismo, hay más pena que gloria, como en el humorismo, el cual, en general, es malo.

Henry Martínez Gallo

San José

Ley de aguas

Como si no tuviera importancia o más valor que el petróleo, se tramita de nuevo el añejo proyecto de ley de aguas, pese a no haber sido consultado a organismos afectados, como las 1.400 asociaciones administradoras de acueductos rurales (Asadas), el Instituto Costarricense de Electricidad (ICE), la Compañía Nacional de Fuerza y Luz (CNFL) y las municipalidades.

Además de imponer trámites sin sentido al agua para la agricultura, el resucitado proyecto establece que esos organismos deberán pagar por el agua concesionada u otorgada administrativamente, y por el aprovechamiento de las fuerzas derivadas de ella. Amenazan también con quitarle al Servicio Nacional de Aguas Subterráneas Riego y Avenamiento (Senara) el manejo técnico y profesional de los acuíferos subterráneos para encargárselo al politizado Ministerio de Ambiente y Energía (Minae), con lo que se dejarían las aguas subterráneas al garete en un ministerio que no tiene la capacidad para esa trascendental función.

Es innecesaria una ley de aguas que sustituya a la reformada ampliamente en 1996, que jamás ha sido obstáculo para el desarrollo armónico de la industria, la agricultura, la producción hidroeléctrica y, más importante aún, el cumplimiento del acceso al agua como derecho humano.

Freddy Pacheco León

Heredia

Lista de deseos

En este 2020, deseo una nueva conciencia ética para el fundador del PAC, Ottón Solís, que el partido pague al Estado su deuda por la estafa al TSE en la campaña de Ottón, en el 2010, y un nuevo y verdadero código ético.

También pido más coherencia y transparencia para sus garantes éticos, cerrar la “agencia de viajes PAC” y para sus diputados menos ideología, más razón, compromiso, madurez y decoro.

Para el país, verdaderas soluciones a los muchos problemas, menos corrupción y más trabajo, paz, libertad, democracia y prosperidad. Más respeto al migrante para que no sea utilizado con fines electoreros y propagandísticos, y que la igualdad pase de ser un mero recurso retórico de partidos y políticos demagogos, a una realidad.

Vinicio Siles Loaiza

Carmen de Cartago

Voracidad fiscal

Un 58 % de las utilidades de las empresas se van en impuestos, según el Informe Doing Business del Banco Mundial. Creo que se quedaron cortos, en Costa Rica la voracidad fiscal y la cargas sociales son un abuso; se pagan impuestos sobre impuestos y los gobiernos derrochan y reparten nuestro dinero en salarios, pensiones millonarias, pluses salariales a manos llenas porque no salen de sus bolsillos. Por ejemplo, un apartamento en alquiler, el inquilino debe pagar el 13 %, al propietario solo se le reconoce un 15 % de gastos y sobre el 85 % restante quieren obligarlo a pagar un 15 % de renta, además de un 15 % de impuestos sobre dividendos, más un 1 % por bienes inmuebles.

El gobierno pretende llevarse aproximadamente un 44 %, es muy difícil invertir ya que nos han convertido en empleados del Estado y el empresario es el que debe quemarse las pestañas y luchar día tras día para que la Administración Pública se lleve la mejor tajada.

Alexis Villalobos Soto

Alajuela