21 junio

No dejan de sorprenderme las ocurrencias que, un día sí y otro también, ofrecen los representantes de los supremos poderes. La más reciente es la de crear empresas cantonales pellizcando el erario, imponiendo cargas a zonas productivas dedicadas a la exportación y a fondos con similares funciones.

Sería de mucho beneficio que los legisladores, en su mayoría jóvenes, se reúnan con sus autoridades locales (incluidas cámaras de comercio y fuerzas vivas) en procura de crear fuentes de trabajo que den soluciones a los problemas que las aquejan, pero sin afectar a terceros.

Es lamentable que al Estado lleguen personas a comprometer irresponsablemente las finanzas públicas en cuatro años de gestión. Lamentablemente, también, porque se trata de profesionales, la mayoría formada en el sistema educativo público, con los consabidos beneficios de becas pagados por los costarricenses, que muy orondos se suman al despilfarro.

Milton González Castro, La Unión de Cartago

Ministro ejemplar

De todo hay en la viña del Señor, para todas las circunstancias. En el tejido social, encontramos todo tipo de personajes y de comportamientos.

Hay que predicar con el ejemplo. El ministro de Seguridad, Michael Soto, ha sido congruente con el discurso y la práctica.

Por su ecuanimidad, sentido común, trabajo y liderazgo, se destacó en las negociaciones con los transportistas en las fronteras, en los procedimientos de control y supervisión en los puestos migratorios, en las inspecciones sanitarias hechas a empresas y fincas agropecuarias en la zona norte y en todos los operativos de seguridad y policía.

Soto ha demostrado ser todo terreno en el campo. Esencialmente, hace lo que dice y dice lo que hace, con lo cual gana credibilidad, respeto y autoridad moral.

José Rugama Hernández, San José

Voto informado

Tras el referendo del Reino Unido, las mayores búsquedas en Google después del cierre de las urnas fueron: ¿Qué pasará si salimos de la Unión Europea? ¿Qué pasará si no voté en el referendo? ¿Qué pasará si hay un empate? ¿Qué pasará si la diferencia en los resultados es mínima? ¿Qué pasará si la moneda se devalúa?

Tales preguntas confirman que muchos ciudadanos no se toman la tarea de que su voto sea uno educado e informado.

En las elecciones pasadas, la población costarricense se vio obligada a un voto emotivo, en lugar de uno educado e informado.

El sufragio se redujo a estar a favor del matrimonio entre personas del mismo sexo o en contra de este. Independientemente de la opinión del ciudadano, la consulta a la Corte Interamericana de Derechos Humanos ya se había efectuado y Costa Rica, indistintamente del partido que resultara ganador, estaba obligada a acatar el fallo.

El déficit fiscal, el desempleo, los planes de desarrollo y otros asuntos económicos fueron ignorados.

¿Qué hacer para que el ciudadano ejerza su deber cívico de manera responsable? ¿Cómo es posible que el ciudadano vote por diputados que no conoce? ¿Cuántos sabemos quiénes son los legisladores por quienes votamos? ¿Cuáles son los intereses del diputado, cuáles los de su partido o cuáles los del propio candidato?

En la asamblea, un bloque independiente legisla conforme con sus intereses. ¿Entiende el ciudadano los planes económicos y lo que lo beneficia o lesiona?

¿Cuál es el mecanismo accesible que haría obligatorio que el ciudadano, antes de votar, deba analizar y estudiar con el fin de descifrar el candidato que le conviene tanto para diputado como para presidente?

Propongo una reforma al sistema de elección de diputados porque el que está en vigor no ha experimentado cambios desde su creación. Debemos pasar a un sistema proporcional mixto, donde exista proporcionalidad y verdadera representación.

Javier Mesalles R., San José

Gran vocación

Este domingo me senté a leer el periódico y, entre las páginas, hallé una carta donde el repartidor de periódicos nos informaba a los suscriptores de que iba a someterse a una intervención quirúrgica y, por es razón, su hermano se haría cargo de traernos el diario. “Espero que usted y su familia se encuentren bien, se despide, su repartidor de siempre Carlos Sancho”, termina la nota.

Qué profesionalismo. Estos son los que se hacen en casa, los de verdad, los que llevan el servicio en sus sangre de generación en generación.

Lilliana Mejía Botero, La Ribera de Belén